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Lo que nos han contado sobre el Tíbet

China suele ser un país mal visto en Occidente. Con recelos, con miedo. Los medios occidentales se quejan del presupuesto destinado a Defensa, de la falta de Derechos Humanos, de los sueldos miserables de sus ciudadanos, las inversiones en África… En fin, después de leer las noticias que se publican en Occidente sobre este país, uno se pregunta si pasa algo bueno en China. Hay pocos países en el mundo que tengan tan mala prensa como éste.

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En los recientes altercados en el Tibet y otras provincias chinas, hemos vuelto a asistir a una información demasiado orientada contra China, simplificada, sin querer entrar al fondo de la cuestión y con numerosas omisiones. Las noticias publicadas en Occidente han enfadado más de lo normal a los chinos, que no comparten la visión ofrecida por los grandes medios informativos. Tanto es así que han surgido iniciativas como la anti-cnn y la anti-anti-cnn, que critican la cobertura realizada por algunos medios occidentales. La propia CNN se ha visto obligada a desmentir estas manipulaciones.

Sé que el trabajo de los periodistas es más difícil de lo que parece. Yo mismo he metido la pata en más de una ocasión y es cierto que estamos hablando de un tema bastante complejo, donde creo que entran en juego estereotipos e ideas preconcebidas que en muchas ocasiones no sabemos que tenemos en la cabeza. De todos modos, voy a intentar abordar algunos de los errores o simplificaciones que creo se han cometido con el tema Tibet-China:

- Tibetanos buenos y chinos malos. Antes de que comenzaran los altercados en Lhasa, China ya había perdido la batalla de la opinión pública. El conflicto entre China y Tibet es desde hace tiempo un enfrentamiento entre buenos y malos. Es lo que Rafael Poch llama una “visión Disney”, donde no hay matices ni escala de grises, y donde los personajes responden al héroe (Tibet) y monstruo (China). Los conflictos son normalmente algo mucho más complejo que un enfrentamiento entre buenos y malos.

- Historia del Tibet. La mayoría de los medios occidentales han resumido la historia del Tibet con la siguiente frase: “1950, el ejército chino invadió el Tibet”. La historia del Tibet es mucho más compleja que todo eso y, como mínimo, China convirtió la región en un protectorado durante la Dinastía Qing (1644-1911). Como dice Xulio Ríos, la historia del Tibet da argumentos a las dos partes (todo depende del enfoque de cada uno), aunque no parece de recibo querer simplificar el conflicto histórico con la frase que hemos citado. En el Financial Times, por ejemplo, empiezan el resumen de la historia del Tibet en 1911, que supongo les vendría mejor.

- Los tibetanos pacíficos. En Occidente, tal vez debido a la influencia de Hollywood, se cree que los tibetanos son pacíficos, espirituales y buena gente. El Dalai Lama aparece siempre envuelto en una aureola divina y la causa tibetana siempre tiene connotaciones positivas. Tal vez por eso (no encajaba en el guión que ya tenían escrito) muchos han omitido que las manifestaciones en Lhasa que provocaron tanto revuelo fueron violentas, quemando hoteles, casas y negocios y atacando a chinos, entre ellos algunos niños. La violencia por parte de tibetanos en estas manifestaciones contra personas inocentes ha sido deliberadamente “escondida” por la mayoría de medios occidentales.

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Noticia publicada por El País.

- Nos gustan más las fuentes tibetanas. Es cierto que las fuentes del Gobierno chino son de las menos fiables del planeta, pero eso no quiere decir que las del Gobierno tibetano en el exilio no sean también interesadas. Hay que tener en cuenta que ambos tienen intereses en este conflicto y que ambos están interesados en aportar una visión determinada. Sin embargo, en muchos medios se han utilizado las fuentes tibetanas (sin pruebas fehacientes de que sean ciertas) como realidades demostradas.

- ¿Cuál es la política china en Tibet? Muy pocos medios han intentado abordar lo que pasa de verdad en el Tibet. Casi todos han recogido las palabras del Dalai Lama que hablaba de “genocidio cultural”, pero muy pocos han intentado analizar el origen y la evolución del conflicto. Pocos han citado el régimen que había antes de que llegaran los comunistas, las ventajas de que disponen los tibetanos en China (menos notas para entrar en la Universidad, no tienen que seguir la política del hijo único…) y las enormes inversiones del Gobierno chino. Al público occidental le ha faltado aquí la otra cara del conflicto. Una muy buena aproximación a este tema es la de Peter Hessler en Tibet through Chinese Eyes.

- ¿Qué intereses tiene Occidente en todo esto? Muy pocos medios occidentales se han hecho esta pregunta. El Tibet fue una zona estratégica en la que Rusia, el Reino Unido y Estados Unidos han tenido intereses a lo largo de su historia. No conviene olvidar tampoco que Estados Unidos, en un intento por desestabilizar a la China comunista durante la Guerra Fría, financió a la guerrilla tibetana e incluso dio importantes sumas de dinero directamente al Dalai Lama. Sin ir más lejos, medios como la Radio Free Asia (frecuentemente citada por los medios occidentales) nació de la CIA y es evidente que el Dalai Lama ha sabido granjearse muchos amigos en Hollywood. La misma semana en la que estos acontecimientos se desarrollaban en Tibet, EE.UU. mandaba barcos de guerra para “proteger” las elecciones en Taiwán (en un mensaje claro a China), anunciaba que aumentaría las emisiones de radio en tibetano y Nansi Pelosi se entrevistaba con el Dalai Lama. Echando un vistazo a la historia y al sentido común, como mínimo cabría preguntarse por los intereses occidentales (sobre todo de EE.UU.) en este conflicto.

- Fotos e imágenes.  Debido a lo que hemos dicho más arriba (idea de tibetanos buenos-chinos malos, simplificación del conflicto…) algunas imágenes han sido mal utilizadas por los medios y fallado en el propósito de ofrecer una información objetiva (o por lo menos honesta). Uno de los ejemplos más vergonzosos ha sido el de utilizar imágenes de policías en Nepal o India golpeando a monjes tibetanos como si estuvieran pasando en China.

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Noticia publicada por 20minutos donde la información referida a China aparece ilustrada por una foto de manifestantes y policías en Katmandú, Nepal.

Otra que ha creado mucho polémica ha sido la edición de una fotografía publicada por la CNN en la que se recortaron a los violentos manifestantes tibetanos.

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Aunque la mayoría de medios occidentales no han hecho mucho caso a estas críticas llegadas desde China, algunos ya han tenido que rectificar. Así le ha pasado al Washington Post, que ha tenido que corregir uno de los pie de foto en el que las imágenes correspondían a Nepal y no a China. Lo mismo le pasó a las alemanas RTL TV y N-TV que hicieron correcciones en su página web los días 23 y 24 de marzo y pidieron perdón al público.

Evidentemente, todo esto parecen pequeños detalles en comparación con la manipulación hecha por los medios de comunicación chinos. Uno de los principales problemas y hostilidad de los medios hacia Pekín viene precisamente de las prohibiciones y la censura chinas, que predisponen a muchos periodistas y ciudadanos contra ella. No sólo eso, sino que impedir a los informadores acceder a Tibet ha impedido que sepamos lo que ha pasado de verdad en los últimos días.

Desde que estoy en China, nunca había visto una diferencia tan grande entre lo que piensa Occidente y lo que piensa China, entre la forma en la que unos y otros interpretan este país. De seguir así, con estas noticias que siempre van contra Pekín y que se olvidan de la otra parte, corremos el peligro de cortar el cable de comunicación con China.

Nota: para los amantes del Youtube, el conflicto de Tibet también ha dejado cosas interesantes: entre ellos “Tibet fue, es y será parte de China” y su réplica “Tibet no fue, no es y no será parte de China”. Más interesante es un vídeo que ya he enlazado más arriba, titulado de True Face of Western Media, donde se muestran algunos de los errores cometidos por los medios occidentales (sobre todo estadounidenses y alemanes).