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En China se triunfa en el karaoke
[publicado en Soitu]
Olvídate de bares de copas y discotecas. En Pekín, la fiesta está en los karaokes. No importa tu edad ni tu condición social: desde adolescentes hasta mayores, pasando por pobres estudiantes y ricos empresarios, todos se lanzan al micrófono como principal forma de diversión. Según los hombres de negocios más experimentados, en China los contratos multimillonarios se firman en los karaokes. Si no has pasado por uno de ellos, se puede decir que no has estado en el país.
Para empezar, uno tiene que olvidarse de los pocos karaokes que ha visto en Occidente. En China, como casi siempre en Asia, los karaokes están formados por pequeñas salas privadas de unas diez personas. Aquí no se canta para todo el bar; se canta con y para los amigos. Aunque hay establecimientos de todo tipo, el equipo de sonido y equipamiento pueden sorprender a los más despistados: pantallas planas de más de 30 pulgadas, dos micrófonos por sala y ordenador para seleccionar las canciones. Todo muy moderno e informatizado.
Algunos locales, como el Tango de Pekín, ofrecen comida y bebida gratis (todo lo que tenga alcohol se paga aparte). En este excepcional local de la capital de China, que sorprende por su estilo vanguardista y espléndido servicio, se puede alquilar una sala por 360 yuanes (36 euros) desde las doce de la noche hasta las seis de la mañana. Seis horas durante las cuales disfrutas de buffet libre: hamburguesas, sushi, pastas, verduras, ensaladas y todos los refrescos que te puedas beber. Nada como algo de comida entre canción y canción.
¿Qué se puede cantar? Por suerte para los que no estamos demasiado familiarizados con la música china, la mayoría de karaokes suele tener una buena selección de canciones en inglés. The Beatles, Michael Jackson, The Eagles o Avril Lavigne están entre los clásicos que los expatriados no se cansan de cantar. El español suele sonar muy poquito, aunque siempre se puede probar con Shakira, Ricky Martín o Juanes. Y si quieres impresionar con tu chino y pasar por un lugareño, puedes aprenderte algunas de las canciones más emblemáticas de los karaokes chinos: entre ellas , la marchosa “La chica de enfrente, Amigos, la clásica Dulce amor o la romántica A los ratones les gusta el arroz.
Sea cantando en chino o en otro idioma (el japonés y coreano siempre están presentes), una experiencia auténtica en un karaoke (también llamados KTV) tiene que ser de la mano de los locales. Los karaokes son mucho más que un lugar para cantar: es un espacio privado donde divertirse y donde cabe todo. Bebidas, cigarrillos y ligues acompañan las canciones con naturalidad. Los karaokes, en cierto sentido, son como nuestros bares de copas. Y merece la pena descubrir como se lo montan los chinos.
En Pekín, uno de los lugares más impresionantes para darse a la canción es el Wain Wain, un desconocido karaoke y restaurante japonés situado en la planta número 35 de la parte más moderna de la ciudad. Las salas de este karaoke son como tatamis, muy acogedoras, y el local oferta servicios con comida y bebida hasta que te canses (en este caso, alcohol incluido). Pero lo más espectacular de este lugar son las vistas: con unas amplias cristaleras, puedes disfrutar de las luces de los rascacielos de Pekín mientras entonas la Macarena.
Antes de que os dejéis llevar por las luces de neón de los KTV, una advertencia: algunos de ellos disponen de señoritas que ofrecen servicios especiales. En la ciudad de Hangzhou, cerca de Shanghai, unos amigos recién hechos me llevaron al karaoke que ellos frecuentaban cada fin de semana. En cuanto nos instalamos en nuestra sala privada, y ante mi sorpresa mayúscula, la ‘mama’ del local comenzó a presentar a las chicas que estaban disponibles esa noche. No siempre se acaba en la prostitución, pero las señoritas de compañía (que cantan, beben y juegan a los dados con los clientes) son un fenómeno frecuente en China.
Una selección de los mejores de Pekín
- Partyworld: la famosa Qiangui, una empresa de origen taiwanés que se ha hecho de oro en China, es casi sinónimo de karaoke. Bajo el nombre de Partyworld, disponen de uno de los mejores equipos de sonido, la mayor variedad de canciones en inglés y un buffet inacabable. El clásico de los clásicos.
- Wain Wain: este local situado en las alturas de Pekín no sólo ofrece algunas de las mejores vistas de la capital, sino una buena selección de comida japonesa y occidental a precios razonables. A parte del karaoke, también se puede jugar a la Nintendo Wii.
- Tango: cerca de El Templo de los Lama, es una opción diferente, elegante y con muy buena comida. El local ofrece la posibilidad de grabar en un CD tus actuaciones musicales. Si te cansas del KTV, siempre puedes cambiar a la discoteca de la primera planta o a la sala de conciertos de la tercera.
- Melody: una de las cadenas de karaokes más famosas de Pekín, con varios locales en la capital. Ambiente agradable, un montón de canciones en inglés y excelente sonido. Como en el resto de karaokes, los horarios menos habituales (todo lo que no sea fin de semana por la noche) son los más económicos.
Boda china (II): ceremonia occidental
[Antes de esto: Boda China (I): ceremonia tradicional]
Después de la parte tradicional de la boda, los novios y los invitados nos deplazamos hasta un hotel, que es donde se llevó a cabo esta parte de la ceremonia y donde comimos. Este ritual no tiene ninguna validez legal (los papeles ya los tenían arreglados desde hacía dos años) y se parece en cierto sentido a las ceremonias occidentales: la novia va de blanco y el novio de traje y corbata.
La ceremonia está dirigida por un joven contratado por la empresa que ha organizado la boda, una especie de showman que parece sacado de Operación Triunfo. Durante el ritual se mezclan canciones chinas y occidentales, el showman les desea la mayor de las felices más de diez veces, se encienden unas velas que forman un corazón, se lanza confeti y se monta una montaña con copas de vino. Para un occidental, la celebración está llena de estos elementos un tanto horteras, muy kitsch.




El hombre del fondo es el maestro de ceremonias, el showman
El showman aprovecha el momento para presentar un poco la historia de los novios y de como se conocieron. Frente a todos los invitados, un amigo por parte de cada uno de ellos dice unas palabras, así como el hermano mayor del novio. La ceremonia es un poco caótica, porque se hacen muchas cosas y sin una lógica aparente. Todo el mundo les desea la mayor de las felicidades, una larga vida juntos, se habla de lo buenas personas que son… El novio también tiene la oportunidad de decir que la primera vez que vio a Zhaochuan “ya sabía que era la mujer con la que quería pasar el resto de su vida”… Poco después, por supuesto, se intercambian los anillos (con rodilla al suelo incluida).


Pero la parte más emotiva de toda la boda llegó con la aparición en el escenario de los padres. Para escenificar la unión de las dos familias, los padres de él y de ella se sentaron frente a los novios, que les dedicaron unas palabras y les ofrecieron té para reconfortarles. Ella ofreció el té a los padres de él y viceversa. Fue muy emotivo porque, cuando el novio dijo unas palabras, lo hizo con lágrimas en los ojos y llamando a sus suegros de papá y mamá: “En su familia sólo han tenido dos hijas, pero a partir hoy yo me convierto en su hijo. Y pueden estar seguros de que voy a cuidar mucho de su hija”. Como os podéis imaginar, las lágrimas se contagieron con facilidad entre los padres, el novio y la novia.

Otra cosa que es interesante decir es que las bodas chinas en general suelen ser bastante informales y la gente no se arregla demasiado. Esto es diferente en familias que tienen mucho dinero y ganas de demostrarlo, pero en general, como podéis ver por las fotos, casi nadie va de traje y corbata y luciendo palmito. Se monta mucho follón, se bebe mucho, se fuma en todos lados…
Los invitados contemplan la boda
Después de esta ceremonia, que culmina con los novios caminando por la alfombra roja bajo la típica música occidental matrimonial, comienza el banquete. Una de las cosas que me sorprendió es que la mayoría de los invitados estaba en salas privadas de diez o quince personas. Durante la comida, cada uno se va a la mesa que le han dispuesto, de tal forma que es muy difícil que veas a los novios o al resto de invitados (que están en otra sala con sus padres y otros familiares cercanos).
Por cierto, que tras la ceremonia y antes de la comida, los novios se cambian por tercera vez de traje:

Respecto a la comida, pocas novedades en comparación con cualquier otra comilona en China. Mesas redondas, montones de platos para compartir, platos dulces mezclados con picantes, una gran variedad donde elegir… Como siempre, se comienza con los platos fríos y se acaba con los calientes.



El momento en el que uno ve a los novios durante la comida es cuando se pasan por tu sala para brindar. Esto es algo fundamental para la pareja, que tiene que ir mesa por mesa saludando a los comensales y tomándose un poquito de baijiu (el famoso licor blanco de arroz). El padre del novio también tuvo que ir brindado mesa por mesa, aunque debido a su edad sólo hacía un simulacro.

Y así, de repente, a las dos de la tarde, se acabó el gran día. De un momento a otro se pasó del alboroto al silencio. Los platos comenzaron a desaparecer y las señoras de la limpieza a hacer su trabajo. Al parecer, a las dos de la tarde la gente tenía que volver a trabajar. Es lo que tiene hacer la boda un viernes, aunque fuera el día más propicio según el horóscopo y la fecha de nacimiento de los novios.





