Posts Tagged ‘crisis Año Nuevo’
Tensión en el aeropuerto de Guangzhou
Con todo el follón en la estación de Guangzhou, se me había olvidado comentaros que tampoco los aeropuertos se libraron de los problemas meteorológicos. Yo quería pasar el Año Nuevo en Nanjing, así que en vista de la situación en casi todo el país, decidí sacar un billete de avión (doble de precio que normalmente) para llegar a tiempo.
Aún así, no me libré, como tantos otros chinos, de retrasos, cancelaciones y otros problemas. Mi billete era para el día 5 de febrero, Guangzhou-Nanjing, a las diez de la noche. Al llegar al aeropuerto parecía que no había ningún problema, ni grandes colas ni multitudes. Una vez ya en la puerta de embarque, me di cuenta de que la cosa no iba a ser tan fácil. “No sabemos cuando va a salir tu vuelo”, me decían los encargados de la compañía aérea.
A los pocos minutos, una decena de personas comenzaba a dar gritos frente a uno de los mostradores. Al parecer era el vuelo de las dos de la tarde para Nanjing (eran ya casi las diez de la noche) que no había podido salir a causa del mal tiempo. Entre gritos y protestas, me di cuenta de que mi vuelo no saldría esa noche.
Algunos minutos después, los encargados confirmaban que nuestro vuelo no podría salir esa noche. Organizaron un autobús, nos llevaron a un hotel y nos dieron de cenar (todo muy bien organizado y pagado por la compañía aérea). Estábamos a 5 de febrero, tan sólo un día antes de la gran noche en China (parecido en importancia a la Noche Buena en España) y muchos comenzaban a temer que pasarían esa noche comiendo jiaozi en el aeropuerto.
Al día siguiente, después del desayuno, el autobús nos lleva de vuelta al aeropuerto. Una vez allí la cosa se pone más tensa (ya estamos a 6 de febrero): “Todavía no sabemos cuando saldrá vuestro vuelo”, nos dicen. En ese momento, y en medio de tanta desorganización, mis compañeros de viaje comienzan a montar follón en los mostradores de la compañía. A grito pelado, con gestos y gritando “queremos volver a casa”…
La desorganización aquí es total. Mientras nadie nos explica exactamente cuál es el problema, otros pasajeros con billete para esa mañana se unen a nuestra protesta. La policía (unos 20 agentes) hace acto de presencia para tranquilizar los ánimos.
Nada se soluciona y es ya casi la una de la tarde: algunos de los que no viven en el centro de Nanjing comienzan a asumir que no llegarán a tiempo para estar con sus familias en el día más importante del año. Un par de pasajeros hacen dos pancartas con el número de nuestro vuelo y lemas como “Queremos volver a casa para celebrar el año nuevo chino”. Aunque hubo desesperación y tristeza, algunos también se lo tomaron a cachondeo.
Y, de repente, la gente comienza a desaparecer. Unos hacia un sitio y otros hacia otro, pero parece que todos han encontrado una vía de escape. Yo me quedo allí en medio, sin enterarme muy bien de lo que va la historia, hasta que me comentan que hay que cambiar el billete. Todo pasa muy rápido: cambio de billete, esperar 10 minutos, correr hasta la puerta de embarque… y dos horas después, sin saber muy bien cómo, llegada a Nanjing… Allí me estaba esperando mi familia china de adopción: al final llegué a tiempo para comer los jiaozi.
Optimismo en la desgracia
Como sabéis, China ha vivido una crisis de grandes dimensiones durante las últimas semanas. Como escribía hace poco Rafael Poch, esta crisis puede compararse con la que vivió Estados Unidos con el Huracán Katrina, aunque con la diferencia de que en este caso una gran parte del país se ha visto afectado, lo que en China significa mucha pero que mucha gente (se habló de 100 millones de personas).
Esta crisis ha coincidido además con la celebración del Año Nuevo chino, la festividad más importante del país. Millones de personas se han visto atrapadas en estaciones de trenes, algunos aeropuertos han estado cerrados durante días, ciudades enteras han quedado sin electricidad ni agua… En la estación de Guangzhou la situación fue especialmente dramática, como ya hemos comentado, con casi un millón de personas “atrapadas”.
Y, frente a esta situación de emergencia y desesperación, la impresión que Pak y yo sacamos desde la estación de Guangzhou fue que la gente se lo tomaba relativamente bien. Las imágenes son escalofriantes, hubo desmayos y maletas rotas, pero en medio de la multitud se veían sonrisas y sentido del humor. La gente respondía a nuestras preguntas con buena cara, algunos de ellos se paraban para sacarse fotos con nosotros y otros tomaban este caos como un espectáculo. De hecho, mucha gente que estaba en la estación no paraba de sacar fotos y grabar vídeos con sus teléfonos móviles.
“El mundo nada puede contra un hombre que canta en la miseria”, decía Ernesto Sábato. Lo cierto es que los chinos, tal vez porque han sufrido tanto durante las últimas décadas, parecen llevar este tipo de crisis con un estoicismo lleno de humanidad.

Relacionado:
Luchando por entrar en la estación (II)
Luchando por entrar en la estación
Los trabajadores de Guangzhou
La prensa en Guangzhou
Atrapados en Guangzhou
Fotos de Pak
Luchando por entrar en la estación
Llegar a la estación de Guangzhou se ha convertido en un reto. Como venimos contando en los anteriores posts, el temporal de nieve en el centro de China ha dejado a cientos de miles de trabajadores en el sur de China intentando volver a casa. La cosa podría haber sido una anécdota en la larga lista de problemas meteorológicos e inundaciones de este país, pero su coincidencia con el Año Nuevo Chino lo ha convertido en una crisis de gran magnitud. Algunas de las imágenes que pudimos sacar ayer son escalofriantes:
A continuación os voy a contar un poco, apoyándome en los vídeos y fotos que hicimos, la situación ayer (3 de febrero) en la estación de Guangzhou.
La opción más fácil para llegar a la estación de trenes de Guangzhou es en metro, pues hay una parada que te lleva directamente a la estación. Sin embargo, desde hace días está cortada, con lo que todo el mundo tiene que bajarse una parada antes. En esta parada (Yuexiu Gongyuan) la afluencia de gente ya es masiva. En cuanto sales del vagón te encuentras con unos veinte policías que intentan que todo se desarrolle con normalidad. Subiendo por las escaleras, más y más gente. Y, para salir definitivamente del metro, los tornos ya han dejado de funcionar y hay que entregar los billetes a voluntarios y policías. El tráfico de personas está controlado y los policías van dando paso según entran y salen los trenes de metro.
Nada más salir del metro, todo está señalizado para poder llegar a la estación. Muchas señales y muchos voluntarios (muchísimos) te indican el camino. Nos comenzamos a dar cuenta de que la cosa está relativamente controlada. Me repito una vez más: muchos voluntarios y muchísima gente para echarte una mano (incluso para comprar los billetes de metro).

Nada más salir del metro, un mar de personas se encamina hacia la estación:
De forma milagrosa, Pak y yo conseguimos llegar muy muy cerquita de la estación. Al poco rato los policías y militares cierran la calle e impiden que nadie pueda pasar. A partir de aquí, y durante toda la tarde, se establecen al menos dos vallas de protección desde cada uno de los accesos a la estación. Según van saliendo los trenes, las distintas compuertas de protección se van abriendo.
Además de estas vallas de protección de acceso a la estación, antes de poder entrar en la misma se tienen que pasar otros dos o tres controles (en cada uno de ellos os podéis imaginar que había también un montón de gente). En total, calculo que cada una de las personas que accedió ayer a la estación tuvo que pasar por cuatro o cinco de estos controles.
Algunos de ellos eran relativamente tranquilos y todo se desarrollaba con orden, mientras que otros se convertían en una pequeña batalla. A pesar del gran número de policías y militares, las ansias por coger un tren y volver a casa acaban con desmayos, maletas rotas, niños perdidos, basura por el suelo, empujones, maletas por los aires…
Las fotos de Pak lo muestran muy bien:



Estas imágenes pertenecen a la peor zona de entrada a la estación y donde las imágenes fueron más fuertes. Después de abrir cada una de estas compuertas llegaban los servicios de limpieza para recoger todas las cosas que se habían quedado por el suelo. También tenían una esquina donde iban poniendo todas las maletas que se habían perdido en el camino.
Bueno, así estaba ayer la situación en la estación de Guangzhou. Aunque las imágenes son escalofriantes, el ambiente, en general, parecía controlado. Los militares se paseaban de un lado a otro, y en cada control, como habéis visto, había muchísimos efectivos. Todo el mundo al que preguntamos coincidía en que la situación era mucho mejor que en días anteriores, así que ya os podéis imaginar lo que se ha vivido en Guangzhou en los últimos días.
Relacionado:
Los trabajadores de Guangzhou
La prensa en Guangzhou
Atrapados en Guangzhou
Fotos de Pak
Los trabajadores de Guangzhou
Estando en la estación de trenes, yo no paraba de preguntarme lo mismo: ¿quién es toda esta gente? ¿a dónde van? Aunque no me dio tiempo a hablar con las miles de personas que intentaban entrar en la estación, con todos los que hablé tenían una historia muy parecida: todos trabajaban en fábricas de Guangzhou y los alrededores, y todos procedentes de las provincias del centro de China (Hunan, Anhui, Hubei, Henan).

Como sabéis, la provincia de Guangdong es uno de los lugares donde se concentran más fábricas dedicadas a la exportación. De aquí salen una gran parte de los juguetes, ropas y muebles que se compran en Occidente, y aquí han acudido trabajadores del interior en busca de un trabajo.


Preguntándole a la gente, la mayoría tenía billetes de tren que marcaban la fecha del día 30 o 31 de enero. Hay que tener en cuenta que conseguir un billete de tren para estas fechas ya es muy complicado (los billetes salen a la venta tan sólo diez días antes y la gente llega a pasar la noche anterior en la estación para poder comprarlos) y, encima, muchos de los que lo tenían no pudieron salir esos días. Teniendo en cuenta que los trenes de esos días no salieron, os podéis imaginar la cantidad de gente que todavía piensa salir de Guangzhou (todos los que tenían billetes para el 30, 31, 1 de febrero y 2 de febrero…)
De todas las personas con las que hablé, me dejaron especialmente marcado las cinco personas de la provincia de Hubei con las que acabé el artículo “Atrapados en Guangzhou”. Yo no dejaba de preguntarles que si tenían billetes, y ellos me seguían repondiendo que no, que todavía no los habían comprado. Según me dijeron, su jefe les había dicho que vinieran a la estación a probar suerte, y que una vez dentro del tren podrían comprar billetes. Yo, mirando a mi alrededor y viendo todo el follón que había en los alrededores, no me podía imaginar como iban a llegar estas cinco personas a su lugar de origen. Espero que hayan tenido suerte.

Relacionado:
La prensa en Guangzhou
Mi amigo Pak y yo tuvimos mucha suerte para poder conseguir buenas fotografías y vídeos ayer por la tarde en la estación de Guangzhou. Cuando llegamos, sobre las dos de la tarde, casi no había controles de ningún tipo por el principal acceso a la estación. Aunque no pudimos entrar dentro (exigían billetes de tren e incluso teniéndolos las colas eran largísimas?estuvimos en una zona de puentes elevados desde la que se podían seguir perfectamente el acceso a la estación, las colas, los controles de la polícia…
Justo en esta zona se encontraban una decena de periodistas chinos, ningun occidental, todos sacando fotos como locos. Pak hizo buenas migas con ellos y nos comenzaron a contar algunas cosillas. Una de las cosas que más nos sorprendió y que les preguntamos es por qué muchos militares y policías también estaban grabando y sacando fotos. Era sorprendente ver a estas personas, de verde y azul, normalmente dedicados a otras labores, convertidos en reporteros profesionales.

Uno de los fotógrafos junto a nosotros, un hombre de pelo blanco y cara redonda, que se movía por la zona con zapatillas de un hotel, nos lo explicó muy enfadado. “Ellos mismos sacan fotos, ellos mismos hacen películas. Así hacen lo que les da la gana”. “Pero tú ahora mismo también estás sacando fotos y haciendo lo que te da la gana”, le respondí para poder seguir con la conversacion. “Sí, yo ahora hago las fotos que quiero. Pero luego son ellos los que las eligen. Censura”. En ese momento? hizo un movimiento con su pierna, como si estuviera golpeando a alguien en el suelo. “Así es China”.


Relacionado:
Atrapados en Guangzhou
Fotos de Pak
[La primera foto es mía. El resto son todas de Pak]
Atrapados en Guangzhou
La mayor nevada de los últimos 50 años en China impide a millones de personas volver a casa para celebrar el Año Nuevo Chino. En la estación de trenes de Guangzhou, miles de personas continúan luchando para coger un tren.
(Texto por Daniel Mendez, fotografías por Pak Muñoz)
“Debería haberme ido hace tres días, pero todavía no he podido salir de Guangzhou“, nos cuenta el joven Zhang Li (nombre ficticio) frente a la estación de trenes de esta ciudad del sur de China. “Cuando llegué el día 31 había muchísima mas gente. Me di cuenta de que no iba a poder salir, así que regrese a la fábrica“, continua Zhang Li mientras hace fotografías a la multitud con su teléfono móvil. “Estas cosas solo pasan una vez en la vida“.
Como él, millones de personas en China intentan volver durante estos días a sus lugares de origen para celebrar el Año Nuevo Chino. Esta Festividad, que se podría comparar en importancia con la Navidad en Occidente, supone en muchas ocasiones la única oportunidad del año para poder ver a la familia. En un país con una población como la de China, esta “vuelta a casa” supone un movimiento migratorio de millones de personas que este año se ha visto afectado por la peor nevada de los últimos 50 anos.
Las malas condiciones meteorológicas, que todavía continúan en gran parte del país, han afectado durante la última semana a unos 80 millones de personas, provocado apagones y cortes de agua en 160 ciudades del centro de China, cerrado 24 aeropuertos y provocado la muerte de al menos 50 personas. Las peores nevadas han caído en provincias interiores como Hunan, Hubei, Henan o Anhui, lo que ha provocado el corte de la linea Beijing-Guangzhou, que atraviesa el país de norte a sur. Aunque el temporal no ha afectado particularmente a Guangzhou, la importancia económica de esta ciudad, donde trabajan cientos de miles de personas de otras regiones del país, ha convertido su estación de tren en uno de los lugares mas problemáticos.
La estación se encuentra ahora tomada por militares y policías que controlan las masas de viajeros (el día 31 se hablaba de 800.000 personas). La parada de metro ha sido cerrada, todas las avenidas que dan acceso a la estación de tren han sido cortadas y los militares pasean de un lado a otro entre el resto de fuerzas de seguridad. Utilizando vallas metálicas para controlar a los viajeros, la policía organiza la circulación y centenares de voluntarios ofrecen información cada 50 metros. Aunque todo el mundo coincide en que la organización ha mejorado mucho en los últimos días, las ansias por llegar a casa acaban con maletas rotas, niños perdidos y más de un desmayo.

El Gobierno sigue aconsejando a los viajeros que abandonen sus intenciones de volver a casa y se queden en Guangzhou. Wen Jiaobao, el primer ministro chino, llegó a Guangzhou la semana pasada para pedir perdón y asegurar que se está haciendo todo lo posible para solucionar la crisis. A parte de las noticias en la televisón, los teléfonos móvil siguen recibiendo mensajes que incitan a no intentar moverse durante estas fechas: “Los trenes todavía están cortados y muchos aeropuertos cerrados. Lo mejor es quedarse aquí. Celebra el Año Nuevo en Guangzhou!”.
A pesar de las llamadas del Gobierno, miles de personas, con billete o sin billete, siguen intentando acceder a la estación. Cinco personas de la provincia de Hubei, todos trabajando en los alrededores de Guangzhou, han conseguido pasar los primeros controles y confían en llegar pronto a su casa. “Nos han dicho que una vez que estemos montados en el tren podremos comprar los billetes“. Desconcertados por la multitud pero con esperanza, los cinco esperan poder llegar a tiempo para celebrar el Año Nuevo chino.

Todas las fotos sobre la situacion en Guangzhou.
Articulo en Pakgoesto.
En Guangzhou
Como sabéis, estoy de viaje por el sur de China, disfrutando de las vacaciones. Cuando estaba en Hong-Kong, comenzó todo el follón del gran temporal de nieve en China, con lineas de tren cortadas, aeropuertos cerrados, miles de personas en las estaciones esperando para coger un tren, ciudades sin agua ni electricidad… El peor temporal en China desde hace 50 años ha coincidido con los dias previos al Año Nuevo Chino, con lo que miles de personas están en estos momentos intentando volver a casa de cualquier forma.
Ya en Macao, no paraba de escuchar hablar de los problemas en la estacion de Guangzhou, así que casi comenzaba a ser una obligación periodística pasarse a echar un vistazo. Con mi amigo Pak, un viajero fotógrafo al que encontre en Hong-Kong, hemos decidido venir hasta Guangzhou para hablar y mostrar lo que está pasando. Los siguientes posts estarán dedicados a este tema.







