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Clónicas de Madlid (IX): Con mamá hasta el matrimonio

[Ya estoy de vuelta por Pekín, pero el chino que llevo dentro, Mengda (??), no podía evitar publicar su última impresión de lo que vio durante su viaje por España]

Clónicas de Madlid (IX): Con mamá hasta el matrimonio

Me dice Dani que es un fenómeno español, no occidental, y que a él también le parece muy raro. Se trata de esa costumbre española de quedarte en casa de tus padres incluso cuando tienes trabajo y más de 23 o 25 años. Los hay que siguen viviendo con sus mamás más allá de la treintena.

Es un fenómeno fascinante para un chino. Siempre me habían dicho que la familia era la marca de la casa de mi país, un valor confuciano que formaba parte de la identidad china. Por eso, cuando veo que un país desarrollado como España, donde los jóvenes ganan mucho dinero (al menos eso me parece a mí) y se habla con frecuencia de independencia y libre pensamiento, no me esperaba encontrarme con un fenómeno como éste.

Algunos me han dicho que es porque no tienen dinero. Dicen que los salarios son muy bajos y los pisos muy caros (el alquiler, por motivos desconocidos para mí, está mal visto en España), pero me cuesta creer que esta sea la única razón. Tengo un amigo español que vive en Gijón, tiene 28 años y gana 1.500 euros al mes. No se quiere ir del hogar familiar. Sus padres tampoco quieren que se vaya. No es una excepción.

No quiero decir que todos los jóvenes se queden en el hogar familiar por gusto ni que todos ganen 1.500 euros al mes, pero creo que al margen de las condiciones económicas hay algo español, algo intrínseco a la cultura de este país, al concepto de los padres y los hijos, que contribuyen a que este fenómeno se haya instalado en la sociedad española. Me pregunto si algún día en China el desarrollo económico, paradójicamente, también vendrá acompañado de este fenómeno de quedarse con mamá hasta el matrimonio.

Clónicas de Madlid (VIII): el país del ocio

[Después de cerrar el blog en Público, estoy por España haciendo unos exámenes y aprovechando para ver a la familia y amigos. En todo este tiempo en Pekín, he desarrollado un nuevo amigo chino que se ha venido conmigo. Se llama Mengda (??) y lo está flipando por Madrid y España, así que los próximos días le cederé el protagonismo para que os cuente su visión china de esta ciudad y este país]

Clónicas de Madlid (VIII): El país del ocio

Espero que no se cabreen los lectores españoles de este blog, pero lo tendré que decir así de claro: los españoles trabajan poco y no piensan más que en la fiesta. Vale, vale. Estoy hablando en general y probablemente engatusado por los más jóvenes, pero para un chino impacta ver a tanta gente sólo pensando en pasarlo bien.

Esto se nota también en la forma de enfrentarse a la universidad o al trabajo. Mientras que en China el instituto y la universidad son momentos de sacrificio y estudio intensivo, en España parecen ser las etapas más felices. No importa mucho suspender una asignatura. Tampoco acabar las carreras en siete años en vez de en cinco. Con el trabajo (al menos entre los más jóvenes) pasa algo parecido: “¿quién no ha ido de resaca a trabajar algún día?”, me decía hace poco un amigo. Al parecer, tampoco importa mucho llegar a las 8 o a las 8:30. La gente se toma las cosas con otra filosofía, con más calma, con menos seriedad.

Probablemente estemos hablando una vez más de las diferencias económicas: cuando no tienes dinero ni para coger un taxi ni para cenar fuera de casa, es difícil pensar en el ocio. En China hay otras prioridades. Hay poco tiempo y poco dinero para salir de fiesta o viajar. En España parece haber una especie de mentalidad colectiva, una filosofía influida por aquel clásico carpe diem y por la enrraigada fiesta española. Lo importante aquí es pasarlo bien.

Clónicas de Madrid (VII): los héroes del restaurante

[Después de cerrar el blog en Público, estoy por España haciendo unos exámenes y aprovechando para ver a la familia y amigos. En todo este tiempo en Pekín, he desarrollado un nuevo amigo chino que se ha venido conmigo. Se llama Mengda (??) y lo está flipando por Madrid y España, así que los próximos días le cederé el protagonismo para que os cuente su visión china de esta ciudad y este país]

Clónicas de Madlid (VII): los héroes del restaurante

Los españoles creen que es algo normal, pero a mí me parece casi un milagro que los restaurantes funcionen con tan pocos camareros. Y además funcionan bien.

En China, estamos acostumbrados a que los restaurante estén llenos de trabajadores. Siempre sobran y siempre hay alguien mirando al techo. El servicio no es malo; con tanta gente es casi imposible. Basta levantar la mano para que aparezca alguien con la carta en la mano.

En España, sin embargo, el número de camareros es como mínimo la mitad que en China (para servir al mismo número de clientes) y el servicio es al menos igual de bueno. Los camareros no hablan idiomas (en China tampoco), pero tienen una destreza para coger vasos, servir mesas y poner manteles que me ha dejado alucinado. Son unos auténticos héroes de la cocina, los bares y los restaurantes.

Clónicas de Madlid (VI): Los españoles se tocan

[Después de cerrar el blog en Público, estoy por España haciendo unos exámenes y aprovechando para ver a la familia y amigos. En todo este tiempo en Pekín, he desarrollado un nuevo amigo chino que se ha venido conmigo. Se llama Mengda (??) y lo está flipando por Madrid y España, así que los próximos días le cederé el protagonismo para que os cuente su visión china de esta ciudad y este país]

Clónicas de Madlid (VI): Los españoles se tocan

Dani me ha advertido del doble sentido que tiene eso de “los españoles se tocan”, pero me ha parecido conveniente mantenerlo. Para un chino, los españoles se tocan mucho. Se besan. Se abrazan. Cuando ven a una chica (no importa la hora ni el tiempo ) se plantan dos besos en las mejillas. Todo el día toca que toca.

También hay mucho sexo, al menos en el aire. Los novios se meten mano en las esquinas. En las televisiones el doble sentido está a la orden del día. La gente habla muy abiertamente de posiciones y relaciones sexuales, algo casi inusual en China. Las mujeres también lo hacen. Para un chino, y sin haber pisado otros países occidentales, España es el país de la sexualidad evidente. Y me gusta :)

Clónicas de Madlid (V)

[Después de cerrar el blog en Público, estoy por España haciendo unos exámenes y aprovechando para ver a la familia y amigos. En todo este tiempo en Pekín, he desarrollado un nuevo amigo chino que se ha venido conmigo. Se llama Mengda (??) y lo está flipando por Madrid y España, así que los próximos días le cederé el protagonismo para que os cuente su visión china de esta ciudad y este país]

Clónicas de Madlid (V): Vivan las ideas

Tal vez sea porque he caído en un nido de periodistas, politólogos y trabajadores sociales, pero tengo la sensación de que una parte de Madrid vive de las ideas. Probablemente sea que en China tenemos otras preocupaciones (comer, ver a nuestros padres una vez al año, poder ir al médico), pero lo cierto es que poca gente discute de políticas, ideologías o filosofías. Entre los jóvenes españoles todas estas cosas, en forma de universidad, libros o películas, están a la orden del día. El debate existe. Hay soñadores en España. Hay utópicos.

Me atrevo a decir de que en Europa, no sólo en España, las ideas todavía pueden más que los euros. Hay personas que dan su vida por los demás, que trabajan en ONGs. Hay mercados de comercio justo, libros sobre el fenómeno de la inmigración y películas que hablan del Che. Hay un espíritu, hay alma. El amor es siempre amor.

Caminando por las calles de Fuencarral o la Plaza del 2 de mayo, uno parece escuchar las quejidos del Larra crítico con sus país y los poemas de Bécquer. Se siente aquello que escribía el joven Werther: “lo que yo sé todos los pueden saber, sólo mi corazón es mío”. Y la canción de John Lennon, aquel célebre Imagine que casi no llegó a China, parece resonar por los balcones madrileños: “You may say that I’m a dreamer / But I’m not the only one / I hope someday you’ll join us / And the world will live as one “.

Clónicas de Madrid (IV)

[Después de cerrar el blog en Público, estoy por España haciendo unos exámenes y aprovechando para ver a la familia y amigos. En todo este tiempo en Pekín, he desarrollado un nuevo amigo chino que se ha venido conmigo. Se llama Mengda (??) y lo está flipando por Madrid y España, así que los próximos días le cederé el protagonismo para que os cuente su visión china de esta ciudad y este país]

Clónicas de Madrid (IV): A España le gusta el fútbol

Si viajas a Zaragoza, una de las primeras cosas que te contarán (mucho antes que el lugar donde se encuentra la Basílica del Pilar) es que el equipo de fútbol, después de muchos años de gloria y éxitos, bajó a segunda el año pasado. Si vas a Barcelona te enterarás de que hay un entrenador que se llama Pep Guardiola, que es nuevo, muy joven y formó parte del Dream Team. He podido ver como muchos españoles van antes al Camp Nou, el estadio de fútbol, que a la famosa Sagrada Familia (hasta en China hemos oído hablar de ella). Si llegas a Gijón el primer taxista te contará en pocos minutos que el Sporting subió a primera, y que aquel domingo de fútbol fue uno de los días más felices de su vida. Una ciudad importante no puede serlo si no juega al fútbol (en primera, claro).

El fin de semana es el momento clave de toda esta religión deportiva. El sábado te despiertas con los previos de la Liga y las alineaciones. A las ocho de la tarde comienza el Barça y a las diez el Sevilla, y los amigos se llaman para ver dónde seguir los partidos. Son cuatro horas de fútbol, rebozadas con comentarios de radio, previos y pos partidos. Las emociones son tan intensas que en medio de este espectáculo hay gritos, cervezas, protestas por haber alineado a un delantero en vez de a otro, recuerdos de aquel equipo histórico de hace 10 años y cánticos repetidos de la radio. Toda esta especie de mundo paralelo continuará durante el fin de semana, los telediarios del lunes, martes y miércoles, las portadas de la prensa y los comentarios de bar.

En medio de este frenesí profesional, son cientos de miles de españoles los que juegan al fútbol de forma amateur. Los padres van a ver a sus hijos. Las abuelas acompañan a los padres. Las novias acuden para ver a sus hombres en pantalón corto. Casi por obligación, el fútbol se convierte en una tradición familiar. Todos los domingos. En todas las cadenas de televisión, radios y periódicos. Todos los días.

Clónicas de Madrid (III)

[Después de cerrar el blog en Público, estoy por España haciendo unos exámenes y aprovechando para ver a la familia y amigos. En todo este tiempo en Pekín, he desarrollado un nuevo amigo chino que se ha venido conmigo. Se llama Mengda (??) y lo está flipando por Madrid, así que los próximos días le cederé el protagonismo para que os cuente su visión china de esta ciudad]

Clónicas de Madrid (III): news, news, news.

Desde que llegué a España, y a parte de las noticias en torno a Georgia, la actualidad internacional ha estado marcada por el huracán Gustav, que a pesar del nombre no tiene nada que ver con Rusia. Se trata de un huracán que ha pasado por Estados Unidos, exactamente por Nueva Orleans, y que ha causado la evacuación de unas 200.000 personas. Los principales telediarios del país han abierto con sus corresponsales casi en medio de este huracán, han hecho especiales sobre la ciudad y casi se han convertido en expertos sobre los diques de la ciudad y su capacidad de resistencia. Para un chino como yo, me pareció muy interesante que en España se le diera tanta importancia a una noticia de este tipo: en mi país tenemos tantos huracanes, inundaciones y desastres naturales que me pareció excepcional que los españoles se preocuparan tanto por el paso de Gustav en EE.UU.

Pero, con el paso del tiempo, me he dado cuenta de que hay algo raro en todo esto. El mismo día, otra noticia aparecía casi escondida entre los títulares de internacional. Se trataba de unas inundaciones en la India que habían afectado a tres millones de personas, había 470.000 evacuados y la cifra de muertos podía llegar a los 2.000. Pero allí no había corresponsales. Ni había indios en los telediarios. Cuando se lo comenté a algunos amigos españoles, ninguno conocía la noticia. Todo esto me hizo preguntarme una cosa: ¿cuánto tiempo de telediario vale la vida de un chino?

Clónicas de Madrid (II)

[Después de cerrar el blog en Público, estoy por España haciendo unos exámenes y aprovechando para ver a la familia y amigos. En todo este tiempo en Pekín, he desarrollado un nuevo amigo chino que se ha venido conmigo. Se llama Mengda (??) y lo está flipando por Madrid, así que los próximos días le cederé el protagonismo para que os cuente su visión china de esta ciudad]

Clónicas de Madrid (II): ¿crisis?

Desde que estoy en España, una palabra no ha parado de entrar en mis oídos de forma constante: “crisis”. La crisis económica es la culpable de que los españoles no tengan trabajo. La crisis está haciendo que las cosas cada vez estén más caras.  La crisis pone en peligro el modelo económico español. Viendo las noticias, uno tiene la sensación de que España está al borde del precipicio.

Para un chino como yo, todo esto es difícil de comprender. En la casa donde me estoy quedando, de unos 120 metros cuadrados, tan sólo viven tres personas. Tienen dos neveras, dos baños, conexión a Internet y cuatro habitaciones (un auténtico lujo para la inmensa mayoría de chinos que aquí se asume como algo normal). Y eso que ninguno de ellos tiene más de 30 años. Según me ha comentado mi amigo Dani, la sanidad y la educación son gratis en España. Al parecer, cuando tienes un hijo te dan 2.500 euros. La Universidad en España, donde la renta per cápita es diez veces mayor que en China, tiene unos precios similares a la china. Para un chino como yo, todo esto de la crisis suena un poco raro. Si España está en crisis, ¿cuál es la situación en China?

Estaba tomando una cerveza en un bar (que por supuesto estaba lleno, a pesar de la crisis) cuando una chica me dio la respuesta. Era de Carabanchel, decía que “estaba explotada” y que por culpa de la crisis no podía viajar a ningún lado. Cuando le conté que no entendía muy bien esto de la crisis española, ella me respondió así: “es que estamos muy mal acostumbrados”.

Clónicas de Madlid (I)

[Después de cerrar el blog en Público, estoy por España haciendo unos exámenes y aprovechando para ver a la familia y amigos. En todo este tiempo en Pekín, he desarrollado un nuevo amigo chino que se ha venido conmigo. Se llama Mengda (??) y lo está flipando por Madrid, así que los próximos días le cederé el protagonismo para que os cuente su visión china de esta ciudad]

Clónicas de Madlid (I):  El Madrid de las personas

Nada más llegar a Madrid, he estado paseando por la Calle Fuencarral y la Plaza de Chueca. También he estado en la Universidad, en la zona de Sol y en Moncloa, en Plaza de España y San Bernardo. Lo que más me ha llamado la atención de todos estos lugares ha sido la gente, la inmensa variedad de peinados, ropas y actitudes… Madrid está llena de un impulso personal en el que el individuo se reafirma a sí mismo en su forma de vestir y de mirar. Cada persona parece diferente, cada una de ellas un mundo. En Chueca los homosexuales se besan en el centro de la Plaza (nunca jamás lo había visto en China), los jóvenes llevan los pantalones rotos, las chicas playeros verdes, pins, tatuajes, piercings… Los hay que tienen el pelo de color rojo, rosa o azul, aquellos que visten camisetas de cuero, pantalones cortos, largos o ninguna de las dos cosas… faldas con formas que nunca antes había visto, colores fosforitos, barbas, perillas, bigotes y todo tipo de pelos inclasificables… Madrid parece un monumento a cada persona, a cada uno de estos individuos que llenan la ciudad de color.