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China en perspectiva

[articulos publicados para el Centro de Colaboraciones Solidarias]

China ya está aquí y ha venido para quedarse. Si queremos solucionar los principales problemas del planeta, sea el calentamiento global, la lucha contra el terrorismo o cualquier crisis económica, ya hay que contar con el gigante asiático. Su pertenencia al grupo de los países más poderosos es un hecho no sólo irreversible, sino que irá aumentando con el paso de los años. A pesar de su espectacular desarrollo económico de los últimos treinta años y de ser el país más poblado del mundo, el desconocimiento en Occidente sobre China todavía es generalizado. Sería importante destacar algunos puntos que tal vez nos ayuden a comprender mejor la realidad en la que se encuentra el país.

1 – Conviene replantearse todo lo que creemos saber sobre China. Aquellos que hemos pasado una larga temporada en Pekín hemos visto como nuestros prejuicios e ideas preconcebidas se iban cayendo con el paso de los meses. La información que llega a Occidente suele ser muy parcial, centrada en los aspectos más negativos y sin capacidad para reflejar los numerosos matices de un país tan grande como éste.

El 90% de los corresponsales occidentales en Pekín no habla chino. Además, éstos no sólo cubren informaciones relativas al gigante asiático, sino a una docena de países que van desde India hasta Australia pasando por Japón. Su formación no sólo es limitada, sino que además muchas veces la sede central de los periódicos no les deja realizar su trabajo con libertad. En el caso de los medios de comunicación españoles, los temas son elegidos y editados desde Madrid, por gente que nunca ha puesto un pie en China. El resultado de todos estos problemas es que la información sobre China no está a la altura de la importancia de este país y se sigue moviendo bajo parámetros claramente eurocentristas [nada como leer Orientalismo, de Edward Said, para comprender este fenómeno].

2 – Los chinos de aquí no son los de allí. Muchos occidentales tienden a trasladar la imagen de los chinos emigrantes que llegan a nuestro país a los chinos que viven en China. La emigración desde el gigante asiático viene de puntos muy concretos del sur del país, con unas características culturales y lingüísticas particulares. Además, estos emigrantes se encuentran en un entorno desconocido y sin dominar la lengua local, con lo que su comportamiento es muy diferente al que tendrían en su lugar de origen.

3 – China es un país muy grande y complejo, por lo que no sería acertado hablar de una sola China, sino de muchas. Cada una de sus provincias suele tener mayor población que los países latinoamericanos. Las diferencias entre regiones como Xinjiang, Yunnan o Zhejiang pueden ser tan marcadas como las que hay entre México, Argentina o Chile. Las condiciones de vida en el campo y la ciudad, el norte y el sur, ancianos y jóvenes pueden ser radicalmente distintas debido a la enorme transformación que ha experimentado el país en los últimos 30 años. Cuando alguien habla o escribe sobre China, es importante saber a cuál de todas ellas se refiere.

4 – China está cambiando. Es muy frecuente referirse a este país como un ente monolítico y estático, donde lo único que se transforma año tras año son los números de su Producto Interior Bruto. La realidad es que la transformación es radical y afecta a todos los aspectos de la vida, desde la producción cultural hasta la educación, pasando por su visión del mundo o el concepto de familia.

5 – Los chinos no están cerrados al mundo. En muchas conversaciones entre occidentales, es recurrente el tópico de que los chinos son una sociedad cerrada en la que es muy difícil entrar. La realidad es que desde 1978, el gigante asiático ha recibido una enorme influencia del exterior, sobre todo de Estados Unidos, Japón, Corea del Sur, Reino Unido y Francia. Los chinos están obsesionados con el aprendizaje del inglés y con todo lo que viene de Occidente. Una reflexión crítica sobre este fenómeno nos haría darnos cuenta de que, se mire por donde se mire, ellos saben mucho más sobre nosotros de lo que nosotros sabemos sobre ellos.

6 – China ha dejado de ser comunista. En el gigante asiático, hay que pagar para ir al instituto y para recibir asistencia en un hospital. Durante los años 90, el país vivió una privatización y americanización masivas. En la China del siglo XXI, la competitividad y los principios de una economía libre son algunos de sus aspectos más destacados. Lo único que queda del Comunismo, junto a una economía relativamente controlada por el Estado (aunque cada vez menos), es una dictadura de partido único que dejó de ser proletaria hace mucho tiempo. El Partido Comunista congenia más con las ideas de Adam Smith que con las de Marx o Lenin.

7 – China sigue siendo un país en vías de desarrollo. A pesar del enorme despegue económico de los últimos treinta años, China ocupa el puesto 92 en el Índice de Desarrollo Humano (un informe realizado por el PNUD y que mide los niveles de sanidad, educación y riqueza de las naciones), por detrás de países como Bulgaria, Turquía o México. Es más que probable que dentro de algunas décadas China sea la mayor economía del mundo, pero sus 1.300 millones de habitantes todavía vivirán en unas condiciones muy humildes.

8 – Los derechos humanos son muy importantes, pero hay que tener cuidado con su politización. Cuando se habla de este país, la primera asociación de ideas que le suele venir a la cabeza a cualquier occidental son sus violaciones de derechos humanos. Éste es el resultado de escuchar a unos medios de comunicación que parecen no saber abordar otros aspectos de la realidad social y política del país.

Es importante saber que para la mayoría de chinos los derechos humanos más importantes, al menos en este momento, pasan por tener un puesto de trabajo digno, un hogar donde no pasar frío ni calor, poder escolarizar a sus hijos, beber agua potable y recibir asistencia sanitaria. Estos son los derechos humanos que preocupan mayoritariamente a la población china.

También es importante distinguir entre aquellos que defienden los derechos humanos y aquellos que los utilizan como arma política para defender otros intereses geopolíticos. Cuando el foco de la opinión pública se dirige hacia un país y no hacia otros conviene preguntarse el porqué. Para muchos chinos, gran parte de la repercusión mediática sobre las violaciones de derechos humanos en China son un intento por desestabilizar al país y frenar su ascenso en la escena internacional.

9 -  La población china está bastante satisfecha con su Gobierno. En un estudio realizado en julio de 2008 por el Pew Global Attitudes Project, los chinos encabezaban la lista de ciudadanos más satisfechos con la dirección de su país (un 86% de los encuestados) y que consideraban que la economía iba bien (un 82%). Esta satisfacción con el Partido Comunista viene de haber sacado de la extrema pobreza a 500 millones de personas en las últimas tres décadas y de haber situado a China en el grupo de los países más poderosos. Se mire por donde se mire, el país se encuentra hoy en su mejor momento político, social y económico de los últimos 200 años. Nos puede gustar más o menos, pero es importante conocer que el pueblo chino apoya mayoritariamente a su Gobierno y que de momento nadie ve ninguna alternativa al Partido Comunista.

Para el lector occidental, muchos de estos puntos pueden resultar novedosos o incluso controvertidos. Para alguien que haya vivido en China algunos años, probablemente sean aspectos evidentes de la realidad del país. Para poder acercarnos a China y comprender las cosas que pasan aquí, es necesario hacerlo desde una perspectiva china que analice su evolución histórica y sus raíces culturales. Ellos llevan décadas aprendiendo de los países occidentales; ya va siendo hora de que nosotros miremos hacia China.

Un vistazo al XVII Congreso Nacional del Partido Comunista Chino

Después del análisis tan sesudo del otro día, creo que ya es hora de analizar lo que ha pasado en el XVII Congreso Nacional del Partido Comunista Chino.

¿Por qué es importante?

Porque es el momento en el que las principales instituciones chinas (Buró Político, Comité Central) se renuevan. Especialmente importante es lo que ha pasado en el Comité Permanente de Buró Político, un grupo de nueve personas que se podría considerar como el Gobierno Chino. Ellos decidirán las políticas chinas durante los próximos cinco años.

Es importante porque estas personas tendrán en sus manos el futuro de 1.300 millones de personas. No sólo eso, sino el reto de lidiar con problemas que afectan a todo el mundo (medio ambiente, relaciones internacionales, Taiwán, empresas extranjeras en China…) En este Congreso, celebrado en el más absoluto de los secretismos, se decide una parte importante de lo que China (cuarta potencia económica) hará dentro y fuera de sus fronteras.

También es importante porque en este Congreso se anunció la línea política que quiere tomar el Partido Comunista Chino para los próximos cinco años y el posible sucesor de Hu Jintao en 2012.

¿Qué ha cambiado?

Lo más importante es que las ideas de Hu Jintao, como consecuencia de la continuidad política, se ven reforzadas. En este sentido, el actual presidente chino es el primero en apostar no sólo por un crecimiento económico cuantitativo, sino también cualitativo. Hu Jintao se ha dado cuenta de las crecientes desigualdades en el país (sobre todo las diferencias campo-ciudad) y el problema de la educación y la sanidad. Hu Jintao apuesta (al menos en teoría) por corregir las injusticias del crecimiento acelerado, dotar poco a poco de servicios sociales a los ciudadanos y proteger al medio ambiente. Incluso se ha hablado de ofrecer seguridad social en 2020. Esto contrasta con la época anterior de Jiang Zeming, cuando sólo se hablaba de mejorar las cifras de Producto Interior Bruto (PIB).

Hu Jintao también ha insistido en la necesidad de cambiar el desarrollo chino y apostar por el desarrollo tecnológico. No es una novedad, pero la insistencia con la que se ha repetido parece querer dejar claro que China va muy en serio con este tema.

¿Quién ha cambiado?

El Comité Permanente (como decía, el núcleo duro del Gobierno Chino) está formado por 9 miembros, de los cuales hay 4 nuevos. Dos de ellos (He Guoqiang y Zhou Yongkang) tienen 63 y 64 años respectivamente, con lo que todos los indicios apuntan a Xi Jinping (54 años, secretario del PCCh en Shanghai) y Li Keqiang (52 años, secretario en la provincia de Liaoning) como posibles sucesores en 2012.

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Li Keqiang y Xi Jinping

Ambos políticos pertenecen a lo que se ha dado en llamar La Quinta Generación de políticos chinos. Las principales novedades que incorporan es que disponen de estudios de derecho y economía al más alto nivel (frente a la mayoría de actuales ingenieros) y también que ambos, al igual que Hu Jintao, provienen de regiones pobres de China (Li nació en Anhui y Xi en Shaanxi). Esto podría asegurar que ambos, sea quien sea el elegido, seguirían impecablemente con la eficaz reforma económica al mismo tiempo que intentarían acabar con las desigualdades en el interior del país.

A todo esto algunos analistas añaden la experiencia generacional como un factor que podría traer más reformas (sobre todo políticas) a China. Ambos políticos crecieron en la época de la Revolución Cultural en China y fueron enviados a campos de trabajo, lo que presumiblemente podría dotarles de mayor independencia frente al Partido Comunista y el legado de Mao Zedong. Que una de las primeras cosas que haga el Partido Comunista en tu vida sea alejarte de tu familia, expulsarte de tu ciudad y llevarte al campo a trabajar puede que no sea la mejor forma de lograr tu sumisión.

¿Democracia?

Las actitudes sociales y conciliadores de Hu Jintao podrían ir en una línea democrática y aperturista, aunque hay muchos otros factores que parecen indicar que no se producirán cambios significativos. Aunque Hu Jintao citó en su discurso de clausura la palabra “democracia” 61 veces, las detenciones de los últimos días, el control creciente sobre Internet (incluida la prohibición de Youtube) y el secretismo con el que todo ha vuelto a celebrarse no parecen anunciar cambios significativos.

[Si todavía te has quedado con ganas de más, puedes acudir al especial de IGADI o al informe de Pablo Bustelo para el Instituto Elcano]