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China en perspectiva
[articulos publicados para el Centro de Colaboraciones Solidarias]
China ya está aquí y ha venido para quedarse. Si queremos solucionar los principales problemas del planeta, sea el calentamiento global, la lucha contra el terrorismo o cualquier crisis económica, ya hay que contar con el gigante asiático. Su pertenencia al grupo de los países más poderosos es un hecho no sólo irreversible, sino que irá aumentando con el paso de los años. A pesar de su espectacular desarrollo económico de los últimos treinta años y de ser el país más poblado del mundo, el desconocimiento en Occidente sobre China todavía es generalizado. Sería importante destacar algunos puntos que tal vez nos ayuden a comprender mejor la realidad en la que se encuentra el país.
1 – Conviene replantearse todo lo que creemos saber sobre China. Aquellos que hemos pasado una larga temporada en Pekín hemos visto como nuestros prejuicios e ideas preconcebidas se iban cayendo con el paso de los meses. La información que llega a Occidente suele ser muy parcial, centrada en los aspectos más negativos y sin capacidad para reflejar los numerosos matices de un país tan grande como éste.
El 90% de los corresponsales occidentales en Pekín no habla chino. Además, éstos no sólo cubren informaciones relativas al gigante asiático, sino a una docena de países que van desde India hasta Australia pasando por Japón. Su formación no sólo es limitada, sino que además muchas veces la sede central de los periódicos no les deja realizar su trabajo con libertad. En el caso de los medios de comunicación españoles, los temas son elegidos y editados desde Madrid, por gente que nunca ha puesto un pie en China. El resultado de todos estos problemas es que la información sobre China no está a la altura de la importancia de este país y se sigue moviendo bajo parámetros claramente eurocentristas [nada como leer Orientalismo, de Edward Said, para comprender este fenómeno].
2 – Los chinos de aquí no son los de allí. Muchos occidentales tienden a trasladar la imagen de los chinos emigrantes que llegan a nuestro país a los chinos que viven en China. La emigración desde el gigante asiático viene de puntos muy concretos del sur del país, con unas características culturales y lingüísticas particulares. Además, estos emigrantes se encuentran en un entorno desconocido y sin dominar la lengua local, con lo que su comportamiento es muy diferente al que tendrían en su lugar de origen.
3 – China es un país muy grande y complejo, por lo que no sería acertado hablar de una sola China, sino de muchas. Cada una de sus provincias suele tener mayor población que los países latinoamericanos. Las diferencias entre regiones como Xinjiang, Yunnan o Zhejiang pueden ser tan marcadas como las que hay entre México, Argentina o Chile. Las condiciones de vida en el campo y la ciudad, el norte y el sur, ancianos y jóvenes pueden ser radicalmente distintas debido a la enorme transformación que ha experimentado el país en los últimos 30 años. Cuando alguien habla o escribe sobre China, es importante saber a cuál de todas ellas se refiere.
4 – China está cambiando. Es muy frecuente referirse a este país como un ente monolítico y estático, donde lo único que se transforma año tras año son los números de su Producto Interior Bruto. La realidad es que la transformación es radical y afecta a todos los aspectos de la vida, desde la producción cultural hasta la educación, pasando por su visión del mundo o el concepto de familia.
5 – Los chinos no están cerrados al mundo. En muchas conversaciones entre occidentales, es recurrente el tópico de que los chinos son una sociedad cerrada en la que es muy difícil entrar. La realidad es que desde 1978, el gigante asiático ha recibido una enorme influencia del exterior, sobre todo de Estados Unidos, Japón, Corea del Sur, Reino Unido y Francia. Los chinos están obsesionados con el aprendizaje del inglés y con todo lo que viene de Occidente. Una reflexión crítica sobre este fenómeno nos haría darnos cuenta de que, se mire por donde se mire, ellos saben mucho más sobre nosotros de lo que nosotros sabemos sobre ellos.
6 – China ha dejado de ser comunista. En el gigante asiático, hay que pagar para ir al instituto y para recibir asistencia en un hospital. Durante los años 90, el país vivió una privatización y americanización masivas. En la China del siglo XXI, la competitividad y los principios de una economía libre son algunos de sus aspectos más destacados. Lo único que queda del Comunismo, junto a una economía relativamente controlada por el Estado (aunque cada vez menos), es una dictadura de partido único que dejó de ser proletaria hace mucho tiempo. El Partido Comunista congenia más con las ideas de Adam Smith que con las de Marx o Lenin.
7 – China sigue siendo un país en vías de desarrollo. A pesar del enorme despegue económico de los últimos treinta años, China ocupa el puesto 92 en el Índice de Desarrollo Humano (un informe realizado por el PNUD y que mide los niveles de sanidad, educación y riqueza de las naciones), por detrás de países como Bulgaria, Turquía o México. Es más que probable que dentro de algunas décadas China sea la mayor economía del mundo, pero sus 1.300 millones de habitantes todavía vivirán en unas condiciones muy humildes.
8 – Los derechos humanos son muy importantes, pero hay que tener cuidado con su politización. Cuando se habla de este país, la primera asociación de ideas que le suele venir a la cabeza a cualquier occidental son sus violaciones de derechos humanos. Éste es el resultado de escuchar a unos medios de comunicación que parecen no saber abordar otros aspectos de la realidad social y política del país.
Es importante saber que para la mayoría de chinos los derechos humanos más importantes, al menos en este momento, pasan por tener un puesto de trabajo digno, un hogar donde no pasar frío ni calor, poder escolarizar a sus hijos, beber agua potable y recibir asistencia sanitaria. Estos son los derechos humanos que preocupan mayoritariamente a la población china.
También es importante distinguir entre aquellos que defienden los derechos humanos y aquellos que los utilizan como arma política para defender otros intereses geopolíticos. Cuando el foco de la opinión pública se dirige hacia un país y no hacia otros conviene preguntarse el porqué. Para muchos chinos, gran parte de la repercusión mediática sobre las violaciones de derechos humanos en China son un intento por desestabilizar al país y frenar su ascenso en la escena internacional.
9 - La población china está bastante satisfecha con su Gobierno. En un estudio realizado en julio de 2008 por el Pew Global Attitudes Project, los chinos encabezaban la lista de ciudadanos más satisfechos con la dirección de su país (un 86% de los encuestados) y que consideraban que la economía iba bien (un 82%). Esta satisfacción con el Partido Comunista viene de haber sacado de la extrema pobreza a 500 millones de personas en las últimas tres décadas y de haber situado a China en el grupo de los países más poderosos. Se mire por donde se mire, el país se encuentra hoy en su mejor momento político, social y económico de los últimos 200 años. Nos puede gustar más o menos, pero es importante conocer que el pueblo chino apoya mayoritariamente a su Gobierno y que de momento nadie ve ninguna alternativa al Partido Comunista.
Para el lector occidental, muchos de estos puntos pueden resultar novedosos o incluso controvertidos. Para alguien que haya vivido en China algunos años, probablemente sean aspectos evidentes de la realidad del país. Para poder acercarnos a China y comprender las cosas que pasan aquí, es necesario hacerlo desde una perspectiva china que analice su evolución histórica y sus raíces culturales. Ellos llevan décadas aprendiendo de los países occidentales; ya va siendo hora de que nosotros miremos hacia China.
La emisión televisiva del Día Nacional
El pasado 1 de octubre, cuando se celebraron los sesenta años de la fundación de la República Popular China, todo el país estuvo pendiente de la televisión. Varios aspectos de la retransmisión de estos actos (desfile militar, desfile civil y fiesta nocturna) han traído cola y se debaten acaloradamente en Internet:
Publicidad. En el momento en el que Hu Jintao está pasando revista a las tropas, algo llamó la atención de los internautas chinos. A pesar de todo el control que rodeó a la ceremonia y de haber tapado otras marcas de publicidad, la japonesa Toshiba gozó de diez segundos de publicidad en horario de máxima audiencia. ¿Estaba así planificado o fue un despiste?

Chapuceros. Comparado con el desfile de 1999, algunos se han sentido defraudados por el espectáculo televisivo de este año. Hace diez años la encargada de la producción fue la Eight One Film Study, que prestó mucha más atención a elementos artísticos y cinematográficos. Este año la encargada fue la televisión pública china, la CCTV, que se centró en aspectos más informativos. Algunos chinos consideran que la emisión de la CCTV fue menos emotiva, con menos estilo, menos profesional.
Otros internautas han facilitado directamente imágenes de algunas de las chapuzas de la CCTV. Entre ellas, escenas en las que los propios cámaras aparecen en pantalla.

¿Dónde lo vemos? Si alguien quiere echar un vistazo al desfile militar y celebraciones, podéis ver la emisión entera en Youku. Este vídeo de aquí abajo, hecho por el fotoperiodista Dan Chung, muestra en poco más de tres minutos algunos de los mejores momentos.
China’s 60th Anniversary national day – timelapse and slow motion – 7D and 5DmkII from Dan Chung on Vimeo.
Los 60 años del Partido Comunista en China
Aquel que haya puesto un pie en China durante los últimos meses no se habrá podido olvidar de la fecha del 1 de octubre. El país llevaba desde hacía meses preparándose para celebrar los 60 años de la llegada al poder del Partido Comunista y el espectáculo que montaron ayer en el centro de Pekín fue tan impresionante que superó en dimensiones a la ceremonia de inauguración de los Juegos Olímpicos. Aquí van algunas ideas sobre lo que pude ver ayer, como la inmensa mayoría de los chinos, por la televisión:
La ceremonia era para los chinos: la mayoría de medios occidentales han titulado la celebración de ayer como una muestra al mundo del poder militar de la nueva China. En realidad, a Pekín le importaba muy poquito lo que pensara Occidente de la ceremonia: ésta fue pensada por y para los chinos. Era el Día Nacional y se celebraban los 60 años de la República Popular China: lo más importante era impactar a sus ciudadanos, mostrarles los logros conseguidos por el país y fomentar la unidad del país.
¿Aviso militar? En las últimas semanas se ha hablado mucho de las nuevas armas que podía presentar en sociedad el ejército chino. Como casi siempre, algunos medios se han encargado de fomentar la amenaza amarilla y sobrevalorar la capacidad militar china. Sinceramente, es un argumento que no compro. Por supuesto que China ha mejorado mucho su ejército y los avances tecnológicos son importantes, pero sigue estando lejos de las posibilidades de Estados Unidos o la modernización de Reino Unido y Francia.
Después de ver el desfile militar de menos de una hora de ayer, mi respuesta cuando hable con mis amigos sobre este tema fue muy clara: “esto es un chiste”. Durante la procesión de marines, pilotos y la infantería se mezclaron voluntarios y una parte femenina del ejército casi con minifaldas. El espectáculo aéreo, sinceramente, fue parecido a los de la fiesta de mi pueblo. En cuanto a las fuerzas navales, la televisión mostró imágenes durante dos minutos de un barco muy grande y otros dos pequeñitos. Después de ver el desfile, mi sensación fue que China todavía no está preparada ni para invadir Taiwán.
“Amar a China”: el desfile fue un ejercicio patriótico impresionante, de esos que cualquier europeo medio contempla con pavor. Mientras los soldados paseaban por el centro de Pekín, se lanzaban eslóganes como “larga vida a la madre patria” y “amar a China” y se escuchaban canciones como “Hoy es tu cumpleaños”. Fue todo un ejemplo del orgullo de los chinos por su país y de como el nacionalismo se ha convertido en la nueva ideología del régimen.
“Larga vida a la madre patria”. Portada del 1 octubre del periódico local Jinghua
“El socialismo es bueno”: para alguien que lleva dos años viviendo en China como yo, lo de ayer fue toda una sorpresa en cuanto a la cantidad enorme de contenidos e ideas socialistas-marxistas. Sí, sabía que la retórica comunista servía para dotar de legimitidad histórica al Partido, pero no pensaba que sería para tanto.
Justo después del desfile militar, la procesión civil mostró en la avenida de Chang´an los retratos de Mao Zedong, Jiang Zemin, Deng Xiaoping y Hu Jintao, al mismo tiempo que se ponían algunas de sus declaraciones más importantes. En los letreros se podía leer “larga vida al pensamiento maoísta”, “apoyar la teoría de Deng Xiaoping”, “las Tres Representaciones” de Jiang o el “desarrollo científico” de Hu. Todo esto mientras se decía “larga vida al Partido Comunista” y “el socialismo es bueno”.
En realidad, hace tiempo que el gobierno se ha olvidado del marximo. El desarrollo económico de los últimos 30 años se ha conseguido precisamente al hacer todo lo contrario de lo que defendía Mao.
Muy kitsch: a parte del desfile militar y las declaraciones del presidente Hu, que si fueron muy solemnes, la verdad es que la ceremonia tuvo tantos elementos kitsch-horteras-folclóricos que todo el espectáculo resultó bastante divertido. En la última parte, cada una de las regiones chinas tenía una carroza: la de Guangdong mostró a barqueros remando sobre una embarcación con forma de dragón; la de Tibet a un hombre escalando el Everest; en la de Sichuan había varios pandas. El desfile también presentó a un hombre en un satélite espacial, una antorcha olímpica para recordar los Juegos Olímpicos y una carroza deportiva donde estaban Yao Ming y Li Ning. Por un momento, el espectáculo me recordó a la cabalgata de los Reyes Magos en España.
China se prepara para celebrar los 60 años del Partido Comunista en el poder
[escrito para La Voz de Galicia]
En China todo está preparado para el acontecimiento más importante del año, la celebración de los sesenta años de la República Popular China. La llegada del Partido Comunista al poder en 1949 se conmemora mañana por todo lo alto, con un espectacular desfile militar en el que participarán un mínimo de 5.000 soldados, tanques, helicópteros y más de 150 aviones. Los actos culminarán con un espectáculo de fuegos artificiales, canciones patrióticas y efectos luminosos que contará con la asistencia de más de 200.000 personas y la participación de los cantantes más famosos del país.
En un dispositivo que recuerda al establecido antes de los Juegos Olímpicos del 2008, el país lleva semanas intensificando los controles de seguridad. Más de 7.000 policías y otros miles de guardias de seguridad y voluntarios patrullan las calles de Pekín. Los accesos a la capital son controlados con celo y la seguridad se ha extendido a regiones cercanas como Mongolia Interior, Hebei, Henan o Tianjin. Durante los últimos días, los pequineses deben llevar consigo el documento de identidad, y los controles se han intensificado en todos los medios de transporte. El Gobierno incluso ha prohibido el lanzamiento de globos, palomas y cometas para evitar objetos peligrosos en el cielo de Pekín.
30 años después: de "Mao" al "desarrollo"
Ayer se cumplieron 30 años desde que Deng Xiaoping lanzara su famosa política de “Reforma y Apertura” (????). En una civilización en la que las palabras (mejor dicho, los caracteres) tienen tanta importancia, una forma de mirar a los cambios que ha sufrido el país es la evolución en su vocabulario:
La tabla de arriba (que yo sólo he traducido) recoge las diez palabras más utilizadas en los discursos realizados tras cada uno de los Congresos del Partido Comunista Chino desde 1977 hasta 2007.
A lo largo de estos 30 años podemos ver cómo términos como “La Banda de los Cuatro”, “Mao Zedong”, “proletariado” o “lucha” han dado paso a “Construcción”, “Desarrollo” y “Economía”. El país ha dejado de preocuparse por las luchas ideológicas para centrarse en el desarrollo económico del país.
Con el paso de los años, y sobre todo en los dos Congresos de los 80, las palabras relacionadas con la economía han ganado terreno: “empresarios”, “contrato”, “derecho a la propiedad”, “exportación”, “zona económica especial”, “empresas rurales”, “sistema monetario”, “banca”…
En los dos discursos de los 90 (1992 y 1997) la idea de una “economía socialista de características chinas” ha cobrado fuerza. Se habla de la especifidad china y de la cultura nacional, al mismo tiempo que “Deng Xiaoping” se convierte en la persona más citada.
A partir del año 2000, en los discursos se produce una irrupción importante: el “desarrollo de las ciencias” y la “protección del medio ambiente”. China quiere dejar de ser el made in China para convertirse en el invented in China. El siguiente paso de la transformación económica china consiste en invertir en investigación y desarrollo, nuevas tecnologías y energías limpias.
De todas las palabras que han ido bailando a lo largo de estos 30 años hay dos (”desarrollo” y “construcción”) que no han parado de aumentar con el paso del tiempo:
Algunas palabras como “marxismo-leninismo”, “pensamiento de Mao Zedong” y sobre todo “Socialismo” y “El Partido” (estas dos son las únicas que durante las tres décadas siempre están entre las diez palabras más mencionadas) nos dan una idea de que la retórica comunista todavía se mantiene entre los líderes políticos. Queda muy poco de aquellas ideas, pero todavía se siguen utilizando como fuente de legitimidad.
Nota: aunque los cambios en el lenguaje de los políticos son interesantes para ver cómo se ha transformado el discurso y ver las tendencias de la economía, lo cierto es que la sociedad ha cambiado mucho más que la retórica de los líderes chinos. La sociedad (sobre todo los jóvenes urbanos) van muy por delante de sus líderes.
Nota 2: la palabra armonía (??), que se ha convertido casi en una muletilla del actual presidente Hu, irrumpió en estos discursos pos-Congreso en 2007 (fue utilizada 34 veces).
Links: 30 años de reforma en China (por Enrique Fanjul)
Especial IGADI: 30 años de reforma y apertura
The Second Long March (por The Economist)
Che, el amigo de Mao
El año pasado se cumplieron 40 años de su muerte y en España se puede ver la última versión cinematográfica de su vida (Che, el Argentino, película dirigida por Steven Soderbergh y protagonizada por Benicio del Toro), así que he estado investigando un poco sobre la vida y el pensamiento de Che Guevara.
Como toca barrer para casa, voy a centrarme en la relación que el Che tuvo con China y con Mao. Aunque les pueda sorprender a muchos, El Che Guevara consideraba a China un ejemplo a seguir y admiraba a Mao Zedong, con el que se reunió en varias ocasiones. Es curioso también como Mao y el Che han seguido caminos similares en la mercadoctenia y el imaginario colectivo: por unas razones o por otras, sus caras se han convertido en una moda (incluso en arte en algunos casos) y pueblan millones de camisetas, relojes y banderas a lo largo y ancho del planeta.

El Che y Mao, en Pekín, en 1960. Foto vía Wikipedia.
La fascinación de El Che por el Maoísmo comenzó antes de que Guevara se convirtiera en un personaje público. Leyó sus escritos años antes de embarcarse en la aventura cubana y le fascinaban las noticias que llegaban del triunfo comunista chino. El gigante asiático formó parte de su lista prioritaria de países que quería visitar e incluso llamaba con frecuencia a su primera hija “mi pequeña Mao”. Esto es lo que escribía a los pocos meses de su nacimiento:
Mi alma comunista se expande pletóricamente: ha salido igualita a Mao Zedong. Aun ahora ya se nota la incipiente pelada del medio de la boca, los ojos bondadosos del jefe y su protuberante papada; por ahora pesa menos que el líder, pues apenas pasa los cinco kilos, pero con el tiempo lo igualará.
A parte de esta fascinación casi irracional, al Che y a Mao les unió su interpretación del marxismo. En esta ideología compartida había tres puntos fundamentales que les separaban del resto de tendencias comunistas:
1 – La revolución debe empezar en el campo. El marxismo tradicional había pronosticado que la revolución comenzaría gracias al proletariado urbano, especialmente en las fábricas, y que ellos serían el soporte del movimiento marxista. Sin embargo, Mao Zedong se dio cuenta de que esa fórmula no podía funcionar en China, donde el proletariado urbano era muy reducido y donde las ciudades escapaban a la influencia comunista. Mao basó su victoria en los campesinos y el Che estaba de acuerdo con esta visión, que creía se adaptaba mejor a las circunstancias de América Latina.
2 – Trabajo voluntario y esfuerzo. Mao confiaba ciegamente en el esfuerzo colectivo por encima de otras consideraciones racionales (en fin, ahí está el Gran Salto Adelante) y pensaba que a través del esfuerzo colectivo se podía llegar al desarrollo del país. El Che admiraba esta faceta de los chinos e incorporó en Cuba el trabajo voluntario que había instaurado Mao.
Dentro de este punto, se podría incluso establecer un paralelismo entre el fallido Gran Salto Adelante de Mao y los primeros años del Che al frente del Ministerio de Industrias y del Banco Nacional. Los dos antepusieron la irracionalidad política a los resultados económicos, situaron en los puestos importantes a “rojos seguros” en lugar de a tecnócratas capaces y los dos aspiraban a una industrialización rápida (pero imposible) que estaría basada en el esfuerzo de las masas. Los resultados, por suerte para Cuba, no fueron tan catastróficos (sobre todo porque al Ché no le dejaron llevar a cabo sus planes y los países son completamente diferentes) pero el trasfondo ideológico es el mismo.
3 – Violencia. Cada uno a su manera, los dos fueron extremistas en este sentido. Mao Zedong convirtió la lucha de clases (muchas veces despiadada) en uno de sus pilares ideológicos. El dirigente chino pensaba que no se podía renunciar nunca a la lucha de clases, ya que ésta garantizaba la pureza del comunismo. Para el Ché Guevara, la violencia era la única forma en la que los comunistas podían (y debían) alcanzar el poder. El Ché estuvo en contra de la participación en elecciones democráticas y apoyó económicamente (e incluso en persona) movimientos guerrilleros en África y América Latina.
A parte de estos puntos ideológicos comunes, lo que acabó por convertir al Che en una figura pro-china fue el conflicto que durante los años 60 enfrentó a la U.R.S.S. y a China. Después de su luna de miel durante principios de los 50, las dos grandes potencias se enfrentaron por el liderazgo del mundo socialista. A pesar de que la línea oficial cubana se decantó por Moscú, en numerosas ocasiones el Che criticó a los soviéticos y elogió las políticas maoístas.
En esos tiempos de enfrentamiento ruso-chino, el Che elogiaba las políticas llevadas a cabo por Mao Zedong, criticaba a la URSS por su política de convivencia pacífica (que intentaba evitar una guerra nuclear) y defendía y subvencionaba guerrillas en América Latina y África (en contra de las intenciones rusas). En 1961 (justo al final del dramático Gran Salto Adelante), después de verse con Mao y de cenar con Zhou Enlai, afirmó que “en general no tenía una sola discrepancia” con Pekín. Además, los únicos técnicos chinos que trabajaban en Cuba lo hacían en el ministerio del Ché; durante su discurso ante las Naciones Unidas (parte fundamental en la primera parte de la película protagonizada por Benicio del Toro) Guevara defendió el reconocimiento en la ONU de la China comunista en lugar de la República China de Chiang Kai-shek.

El Che con Zhou Enlai. Vía el Blog Museo Ernesto Che Guevara
Todas estas acciones le enemistaron con los dirigentes soviéticos (con los cuales se había llevado tan bien algunos años antes) y fue en estos momentos en los que se le empezó a conocer como el espía chino en La Habana. Este es el otro Che, relacionado con China, el amigo de Mao.
Notas:
1- Como curiosidad graciosa, China llego hasta el Che incluso en el nombre de su primer amor verdadero, que se llamaba María del Carmén “Chichina” Ferreira. Intentó casarse con ella, pero su gran viaje por América Latina (retratado en la película Motorcycle Diaries) precipitó el final de la relación.
2 – Otra curiosidad es que, en su guerra de guerrillas en Cuba, Fidel y el Ché se encontraron con un bandido apodado Chino Chang. Este cubano de origen chino tenía su propia banda y se dedicaba a robar y extorsionar a los campesinos de la zona, por lo que fue condenado a muerte por la guerrilla.
3 – Mejor relación tuvo con un peruano de origen de chino, llamado Juan Pablo Chang (que dicen se parecía a Mao físicamente), que estaba al frente de una guerrilla en Perú. Cuando el Che estaba combatiendo en Bolivia, éste se puso en contacto con él y pidió ayuda al Gobierno cubano para liderar su lucha en el país vecino (Fidel y el Che se la concedieron). Sin embargo, cuando estaba hablando con el Che en Bolivia, se vio acorralado por el ejército boliviano y se tuvo que quedar con la guerrilla de Guevara. Fue capturado al mismo tiempo que el Che y sentenciado a muerte un día antes.
4 – Por cierto, que el nombre en chino del Che, que no esconde ningún significado especial (es tan sólo su transcripción fonética), es ? - ??? (qie1 ge2wa3la1).
Lo que nos han contado sobre el Tíbet
China suele ser un país mal visto en Occidente. Con recelos, con miedo. Los medios occidentales se quejan del presupuesto destinado a Defensa, de la falta de Derechos Humanos, de los sueldos miserables de sus ciudadanos, las inversiones en África… En fin, después de leer las noticias que se publican en Occidente sobre este país, uno se pregunta si pasa algo bueno en China. Hay pocos países en el mundo que tengan tan mala prensa como éste.
En los recientes altercados en el Tibet y otras provincias chinas, hemos vuelto a asistir a una información demasiado orientada contra China, simplificada, sin querer entrar al fondo de la cuestión y con numerosas omisiones. Las noticias publicadas en Occidente han enfadado más de lo normal a los chinos, que no comparten la visión ofrecida por los grandes medios informativos. Tanto es así que han surgido iniciativas como la anti-cnn y la anti-anti-cnn, que critican la cobertura realizada por algunos medios occidentales. La propia CNN se ha visto obligada a desmentir estas manipulaciones.
Sé que el trabajo de los periodistas es más difícil de lo que parece. Yo mismo he metido la pata en más de una ocasión y es cierto que estamos hablando de un tema bastante complejo, donde creo que entran en juego estereotipos e ideas preconcebidas que en muchas ocasiones no sabemos que tenemos en la cabeza. De todos modos, voy a intentar abordar algunos de los errores o simplificaciones que creo se han cometido con el tema Tibet-China:
- Tibetanos buenos y chinos malos. Antes de que comenzaran los altercados en Lhasa, China ya había perdido la batalla de la opinión pública. El conflicto entre China y Tibet es desde hace tiempo un enfrentamiento entre buenos y malos. Es lo que Rafael Poch llama una “visión Disney”, donde no hay matices ni escala de grises, y donde los personajes responden al héroe (Tibet) y monstruo (China). Los conflictos son normalmente algo mucho más complejo que un enfrentamiento entre buenos y malos.
- Historia del Tibet. La mayoría de los medios occidentales han resumido la historia del Tibet con la siguiente frase: “1950, el ejército chino invadió el Tibet”. La historia del Tibet es mucho más compleja que todo eso y, como mínimo, China convirtió la región en un protectorado durante la Dinastía Qing (1644-1911). Como dice Xulio Ríos, la historia del Tibet da argumentos a las dos partes (todo depende del enfoque de cada uno), aunque no parece de recibo querer simplificar el conflicto histórico con la frase que hemos citado. En el Financial Times, por ejemplo, empiezan el resumen de la historia del Tibet en 1911, que supongo les vendría mejor.
- Los tibetanos pacíficos. En Occidente, tal vez debido a la influencia de Hollywood, se cree que los tibetanos son pacíficos, espirituales y buena gente. El Dalai Lama aparece siempre envuelto en una aureola divina y la causa tibetana siempre tiene connotaciones positivas. Tal vez por eso (no encajaba en el guión que ya tenían escrito) muchos han omitido que las manifestaciones en Lhasa que provocaron tanto revuelo fueron violentas, quemando hoteles, casas y negocios y atacando a chinos, entre ellos algunos niños. La violencia por parte de tibetanos en estas manifestaciones contra personas inocentes ha sido deliberadamente “escondida” por la mayoría de medios occidentales.
Noticia publicada por El País.
- Nos gustan más las fuentes tibetanas. Es cierto que las fuentes del Gobierno chino son de las menos fiables del planeta, pero eso no quiere decir que las del Gobierno tibetano en el exilio no sean también interesadas. Hay que tener en cuenta que ambos tienen intereses en este conflicto y que ambos están interesados en aportar una visión determinada. Sin embargo, en muchos medios se han utilizado las fuentes tibetanas (sin pruebas fehacientes de que sean ciertas) como realidades demostradas.
- ¿Cuál es la política china en Tibet? Muy pocos medios han intentado abordar lo que pasa de verdad en el Tibet. Casi todos han recogido las palabras del Dalai Lama que hablaba de “genocidio cultural”, pero muy pocos han intentado analizar el origen y la evolución del conflicto. Pocos han citado el régimen que había antes de que llegaran los comunistas, las ventajas de que disponen los tibetanos en China (menos notas para entrar en la Universidad, no tienen que seguir la política del hijo único…) y las enormes inversiones del Gobierno chino. Al público occidental le ha faltado aquí la otra cara del conflicto. Una muy buena aproximación a este tema es la de Peter Hessler en Tibet through Chinese Eyes.
- ¿Qué intereses tiene Occidente en todo esto? Muy pocos medios occidentales se han hecho esta pregunta. El Tibet fue una zona estratégica en la que Rusia, el Reino Unido y Estados Unidos han tenido intereses a lo largo de su historia. No conviene olvidar tampoco que Estados Unidos, en un intento por desestabilizar a la China comunista durante la Guerra Fría, financió a la guerrilla tibetana e incluso dio importantes sumas de dinero directamente al Dalai Lama. Sin ir más lejos, medios como la Radio Free Asia (frecuentemente citada por los medios occidentales) nació de la CIA y es evidente que el Dalai Lama ha sabido granjearse muchos amigos en Hollywood. La misma semana en la que estos acontecimientos se desarrollaban en Tibet, EE.UU. mandaba barcos de guerra para “proteger” las elecciones en Taiwán (en un mensaje claro a China), anunciaba que aumentaría las emisiones de radio en tibetano y Nansi Pelosi se entrevistaba con el Dalai Lama. Echando un vistazo a la historia y al sentido común, como mínimo cabría preguntarse por los intereses occidentales (sobre todo de EE.UU.) en este conflicto.
- Fotos e imágenes. Debido a lo que hemos dicho más arriba (idea de tibetanos buenos-chinos malos, simplificación del conflicto…) algunas imágenes han sido mal utilizadas por los medios y fallado en el propósito de ofrecer una información objetiva (o por lo menos honesta). Uno de los ejemplos más vergonzosos ha sido el de utilizar imágenes de policías en Nepal o India golpeando a monjes tibetanos como si estuvieran pasando en China.
Noticia publicada por 20minutos donde la información referida a China aparece ilustrada por una foto de manifestantes y policías en Katmandú, Nepal.
Otra que ha creado mucho polémica ha sido la edición de una fotografía publicada por la CNN en la que se recortaron a los violentos manifestantes tibetanos.
Aunque la mayoría de medios occidentales no han hecho mucho caso a estas críticas llegadas desde China, algunos ya han tenido que rectificar. Así le ha pasado al Washington Post, que ha tenido que corregir uno de los pie de foto en el que las imágenes correspondían a Nepal y no a China. Lo mismo le pasó a las alemanas RTL TV y N-TV que hicieron correcciones en su página web los días 23 y 24 de marzo y pidieron perdón al público.
Evidentemente, todo esto parecen pequeños detalles en comparación con la manipulación hecha por los medios de comunicación chinos. Uno de los principales problemas y hostilidad de los medios hacia Pekín viene precisamente de las prohibiciones y la censura chinas, que predisponen a muchos periodistas y ciudadanos contra ella. No sólo eso, sino que impedir a los informadores acceder a Tibet ha impedido que sepamos lo que ha pasado de verdad en los últimos días.
Desde que estoy en China, nunca había visto una diferencia tan grande entre lo que piensa Occidente y lo que piensa China, entre la forma en la que unos y otros interpretan este país. De seguir así, con estas noticias que siempre van contra Pekín y que se olvidan de la otra parte, corremos el peligro de cortar el cable de comunicación con China.
Nota: para los amantes del Youtube, el conflicto de Tibet también ha dejado cosas interesantes: entre ellos “Tibet fue, es y será parte de China” y su réplica “Tibet no fue, no es y no será parte de China”. Más interesante es un vídeo que ya he enlazado más arriba, titulado de True Face of Western Media, donde se muestran algunos de los errores cometidos por los medios occidentales (sobre todo estadounidenses y alemanes).
"Maomanía" entre los chinos

La Maomanía se extiende por China. Mientras Jung Chang se esforzaba por mostrarnos a Mao como uno de los mayores criminales de la historia, sus relojes, banderitas y mochilas siguen siendo hoy lo más cool en China. Cualquiera podría pensar que se trata sólo de una moda entre extranjeros, pero poco a poco uno descubre que muchos chinos también se sienten fascinados por la figura de Mao Zedong.
Hace algunos días estuve en Yan´an, la que fue capital de los comunistas chinos entre 1937 y 1949. Después de la Larga Marcha, el Partido Comunista se instaló en este pueblo y desde aquí luchó contra los japoneses y venció al Guomindang. Allí se pueden hoy ver las casas y cuevas donde vivieron algunos de los dirigentes comunistas chinos más famosos de la historia (por supuesto Mao Zedong, pero también Zhou Enlai, Lin Biao, Liu Shaoqi o Pen Dehuai ).
Los chinos acuden en masa a este pueblo para fotografiarse en estos lugares y disfrutar del “turismo histórico”. Les encanta posar frente a los edificios donde se celebraban las Asambleas Comunistas, comprobar lo duras que estaban sus camas y retratarse frente a la mesa donde Mao escribía sus discursos.
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La exaltación llega a ser tan grande, que varias tiendas venden todo el conjunto-disfraz de verdadero comunista. Los chinos lo pasan bomba, se visten como lo hacían los comunistas de la época y acribillan a vídeos y fotos todo lo que se mueve. En el siguiente vídeo se puede ver un grupo de unos 20 chinos que acaba de comprar estos trajes comunistas y se esfuerzan en que su disfraz sea lo más fidedigno posible.
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