Archive for the ‘cine’ Category
Día Noche
Dia Noche es la nueva película de Pangea Films, dirigida por Marcos Miján, excelente director y gran amigo. El film muestra a través de cuatro historias individuales algunos de los aspectos de la realidad china. No es un documental de cifras y datos, sino de sensaciones, olores, conversaciones. Una película muy sugerente, con mucho estilo y con situaciones que el espectador no olvidará nunca.
DIA NOCHE from PANGEA FILMS on Vimeo.
Como habéis visto en el trailer, tengo algunos minutos de gloria.
El comienzo de una carrera prometedora
El sábado pasado me pasó una de esas cosas que uno tiene la sensación sólo pueden suceder en China. No tuve la oportunidad de jugar un partido de fútbol con monjes budistas ni de ser perseguido por la justicia china a lo Richard Gere, pero sí tuve mi momento de gloria como actor en una serie de televisión china.
Fue el sábado pasado, sobre las 12 de la noche. Justo cuando estaba volviendo a la Universidad, un amigo español me llama por teléfono y me comenta la posibilidad de participar en una película china. “¿Cómo? ¿Cuándo?”, “Mañana, mañana –me explica Rafa-. Necesitan un extranjero para hacer un papel. Acércate a la Universidad, que está nuestro amigo Guojia esperándote”.
Al llegar a la universidad me encuentro con nuestro colega chino en compañía del que, me dicen, es el director de la película. Todo se desarrolla tan rápido que casi no me doy cuenta ni de lo que está pasando. “¿Tienes tiempo? ¿Extranjero? ¿500 yuanes? ¿Vienes?” En menos de un minuto estoy en la furgoneta con ellos dos (son las doce de la noche) camino de un pequeño pueblecito en la provincia de Hebei.
Antes de emprender ruta paramos en un hotel de Pekín donde nos encontramos con el resto del equipo. En total hay 3 furgonetas y un camión con el material y vestuario, un total de 30 personas (tan sólo cinco actores, incluyéndome a mí). Conmigo hay otro extranjero, Mate, un húngaro al que en cuanto saludo descubro que esta borracho como una cuba. Lleva el pelo largo y tiene la mirada de esas personas que no tienen miedo a nada, que han recorrido medio mundo y hablan unas cuentas lenguas (siete, me dice un poco después, entre ellas el turco y el chino).
Montamos en la misma furgoneta y ofrece a todos los viajeros su remedio contra el frío: un líquido alcohólico que él llama “Agua de Hungría”. Al rato, Mate comienza a recitar poemas de García Lorca y cantar canciones de Santana (todo esto ya en ruta, camino de Hebei): “Sí, tío, es que hice mi tesina sobre Lorca”.
Después de 4 horas de viaje en esta furgoneta (12 personas en ella), a las 5.30 de la mañana llegamos al pueblo costero de Beidaihe, al parecer muy conocido porque es uno de los principales destinos turísticos de los líderes del Partido Comunista Chino. Lo cierto es que el lugar es precioso: un pequeño pueblecito con unas playas preciosas, todas ellas nevadas en este día de diciembre que es el más frío de mi vida. La nieve cubre casi toda la playa, y los primeros metros del mar, entre rocas y arena, están congelados.
Con la salida del sol el equipo comienza a rodar las primeras escenas. Tan sólo participan en estas escenas tres actores y una silla de ruedas. Mate y yo preguntamos a varias personas de qué va la serie (a estas alturas ya me han desmentido que sea una película), pero nadie parece tener muy claro el argumento. “Ya te lo dije, tío –me comenta Mate-. Aquí nadie sabe de que va la historia”.
Mate y yo nos metemos en el autobús hasta que llegue el turno de rodar nuestra escena. Aunque hemos preguntado en varias ocasiones, nadie nos dice de qué se trata nuestro papel. Pasamos un par de horas en uno de estos autobuses, aprovechando la calefacción y el té caliente, cuando nos llaman para entrar en acción. Mi motivación entonces sube enteros: ¡por fin! La oportunidad que estaba esperando, el momento en el que mi carrera cinematográfica comenzaba en China, tal vez el primer paso antes de codearme con Jackie Chan (bueno, si tengo que escoger prefiero a Zhang Ziyi).
Enseguida nos dan el “guión” y nos dicen lo que tenemos que hacer. Mate tiene una frase y yo otra. Es una escena tan corta que no debe de durar ni un minuto. Nos sitúan entre unas cuantas rocas, tirados por el suelo. No nos cambian la ropa ni nos maquillan, aunque a mí me dan unos prismáticos de plástico. En cuanto nos dicen “Acción”, Mate y yo comenzamos a interpretar (en inglés) unos diálogos que bien podrían estar sacados de Casablanca:
- “¿¡Por qué tenemos que ir hasta allí!? Estoy echo una mierda…” – dice Mate metido en su personaje de policía mientras se levanta del suelo.
- “¡Cállate la boca, vago de mierda! Ves esa silla de ruedas, tío… es una puta bomba, una bomba nuclear” – le respondo yo con los prismáticos en la mano.
En fin, creo que los comienzos de Jackie Chan también fueron algo parecido. Después de repetir tres veces el “diálogo”, sobre las 10.30 de la mañana nos ponemos en marcha de vuelta a Pekín.
Hemos echado unas 13 horas entre viajes y rodaje y recorrido unos 600 kilómetros para rodar esta escena gloriosa.
Ya en Pekín, me invitan a comer y me dan los 500 yuanes pactados (50 euros). Mientras, yo todavía pienso en esa escena en la playa, llena de nieve por todos lados, con los prismáticos en la mano, y diciendo esta frase que tal vez algún día pase a la historia del cine: “¡Cállate la boca, vago de mierda! Ves esa silla de ruedas, tío… es una puta bomba, una bomba nuclear”.
[ Por cierto, por si alguien la conoce, la serie se llama Fanghuoqiang (???)]
Proverbio chino
Excelente corto de Javier San Román, titulado “Proverbio chino” y nominado a los Goya de este año. Inteligente, con mucho humor, una música sensacional y un mensaje en favor de la comprensión del otro.
Desde China, se agradece mucho ver este tipo de cortos.
También lo puedes ver directamente en Youtube.
El EP3 entrevistan a su director.
El Mundo (Shi Jie)
El Mundo (?? -Shi Jie-, The World) es la primera película aprobada por la censura china de Jia Zhangke, uno de los directores más comprometidos del actual cine chino, tal vez más conocido en los círculos especializados occidentales que en la propia China. La película gira en torno a un parque de atracciones de Pekín (llamado El Mundo) donde están reproducidas algunas de las obras arquitectónicas más conocidas del planeta (el Taj Mahjal, la Torre Eiffel, Manhattan…) Los visitantes acuden a este parque con la intención de darse un paseo por el mundo sin salir de Pekín, mientras que sus trabajadores bailan por la mañana en la India, comen por la tarde en París y pasan la noche en New York animando a los turistas.
Jia Zhangke traza una película realista y muy dura (como casi siempre), que nos muestra algunas de las facetas de la China de hoy. Desde las relaciones sentimentales (el principal hilo argumental de la película) o la tasa de mortalidad laboral (altísima en China) hasta la explotación de trabajadores extranjeros y la propia migración del campo a las ciudades. Una niebla constante está presente en cada escena de la película; como el aire contaminado que respiran casi todos los ciudadanos chinos.
Dentro de este contexto de globalización y mezcla de culturas, la película presenta una historia de amistad sin fronteras. Ella es rusa y acaba de llegar para trabajar en El Mundo; su amiga china lleva ya varios años en el parque de atracciones. No hay ningún idioma en común para que se comprendan, pero tampoco hace falta: basta una mirada, un guiño, una caricia. “Tú, que no entiendes ni una palabra de mi idioma, eres la única que me comprende aquí”, le dice su amiga rusa.
Aunque la estética es realista y casi no hay lugar para la contemplación en una película tan dura, el film sabe cuidar una fotografía elegante y atractiva. Los interiores (el restaurante, el hostal) tienen la luz perfecta y la composición adecuada, mientras que las historias de amor están bañadas por la autenticidad del buen cine. Unas historias de amor alejadas de tópicos y lugares comunes, con planos secuencia (brillante aquel en el que la pareja discute en el hotel) que demuestran la calidad de los actores y la complejidad de las historias de amor (las de verdad, no las de cartón piedra).
Una película que aborda temas universales (amor, deseo, cuernos, alcoholismo) y otras más locales (el problema de la explotación laboral en China, la emigración campo-ciudad). Jia Zhangke vuelve a hacer una película comprometida y de calidad, denunciando las injusticias y las condiciones de vida en su país. Una película para ver el cine que se hace hoy en China (al menos el cine independiente-alternativo), comprender algo más sobre este país y disfrutar de una excelente película.
[Si consigues el DVD doble viene un documental muy interesante sobre los problemas con la censura china y las opiniones de su director, del que seguiremos hablando en este blog]
Otra película ya comentada de Jia Zhangke: Xiao Wu, los perdedores de Shanxi.
Xiao Wu, los perdedores de Shanxi
Xiao Wu (??, Pickpocket, El carterista) es la primera película de Jia Zhangke, uno de los directores más destacados de la denominada Sexta Generación. La película fue rodada en 16 milímetros, contó de muy pocos medios y ninguno de los actores es profesional. Aún así, la película muestra al Jia Zhangke que vendrá después, hablando de la pobre provincia de Shanxi (la película fue rodada en su pueblo natal, Fenyang), los problemas sociales en China y utilizando una técnica muy realista (casi documental).
La película se construye en torno a la historia de Xiao Wu, un ladronzuelo de pueblo que sobrevive robando carteras y otro tipo de negocios sucios. Es la historia de un perdedor, alguien que no ha sabido adaptarse a los nuevos tiempos (al contrario que su antiguo amigo, Xiao Yong, que ha cambiado de vida y se ha enriquecido) y al que todo el pueblo mira con desdén (incluso su propia familia). En medio de este escenario de pobreza y soledad (la historia se sitúa en 1997), aparece de repente un resquicio de esperanza: el amor por una señorita de compañía. Una historia que en principio es tierna y entrañable, llena de guiños y caricias: una de las pocas felicidades que Xiao Wu encuentra en su vida.
Xiao Wu nos lleva a la vida de la calle en China, con sus billares en cada esquina, sus vendedores de fruta, cada persona con un cigarrillo en la mano y colillas por el suelo. Es la China pobre y callejera, la de los perdedores, la de los karaokes-puticlub, los borrachos, las falsificaciones de billetes y los problemas con la justicia. Unos perdedores que conviven con los nuevos ricos, con la llegada de la Coca-Cola y el prestigio de las cajetillas de Marlboro.
Sin ser una película excepcional, Xiao Wu es una puerta hacia otras películas de Jia Zhangke y la Sexta Generación. Una primera mirada (en estado bruto, sin efectos especiales ni colorantes) a los perdedores de China.
DEMASIADO RÁPIDO
Luxurius Car (Jiang chen xia ri) es una película que retrata a la perfección la situación que vive China en estos momentos. El país ha experimentado un crecimiento económico espectacular, pero hay muchas capas de la población que todavía no han visto el desarrollo pasar por delante de sus casas. Las diferencias entre campo y ciudad son alarmantes, las familias se descomponen, las desigualdades crecen… Los ciudadanos chinos viven en una crisis constante, en un cambio acelerado, con unos contrastes espectaculares y unas relaciones sociales que cambian a velocidades de vértigo.
El Coche de lujo es la metáfora de esta China moderna: es un coche potente, con cientos de caballos, una carrocería dorada y una velocidad punta increíble; pero también es un coche con puntos débiles, con agujeros negros, sólo accesible para los más ricos. Es un coche peligroso, que corre el riesgo de pasar por encima de los peatones o de estrellarse en el siguiente cruce.
Luxurius Car – Dossier Festival de Cannes
MATCH POINT

Hace un par de días vi Match Point, la nueva película de Woody Allen, y decidí darme un par de días de descanso para comentarla. Al salir del cine estaba tan extasiado, tan metido en la película y tan emocionado que no hubiera podido hacer una crítica sensata. De hecho, no sé si aún hoy seré capaz de hacerla.
Match Point, diferente al Woody Allen más clásico y conocido, es una de las mejores películas del director neoyorquino. Aquí los personajes ya no hablan expresando sus miedos y obsesiones; aquí el espectador puede ver y sentir esos sentimientos. La película aporta tan sólo un par de toques cómicos, convirtiéndola en un drama en toda regla, un film duro, áspero, que te deja un nudo en la garganta cuando aparecen los títulos de crédito.
La película es magistral en todas sus dimensiones: un guión equilibrado, unos actores excepcionales (increíbles los dos protagonistas, Jonathan Rhys-Mehers y Scarlett Johansson), una música de ópera desgarradora y un pulso narrativo sensacional. La película sorprende, estimula, provoca y te hace pensar. Los personajes se quedan en tu cabeza, peleándose, siguiendo con esa guerra que has contemplado en la pantalla.
Una película dura que ahonda en los sentimientos de los personajes, llevados al límite, en un film que será recordado como uno de los mejores del año.
- Echarle un vistazo al trailer.
HISTORIAS DE UNA GENERACIÓN
En Francia la última película de Cédric Kaplisch ha superado los dos millones de espectadores. Se llama Les Poupées russes y es la segunda parte de L´auberge espagnole, esa película que se ha convertido en símbolo de los Erasmus y que transcurría en Barcelona.
Se han dicho muchas cosas sobre la nueva película de Kaplisch. Que es sentimentalista, simplista, y que sólo habla de los niños mimados de Europa. Todas estas críticas son ciertas, pero también lo es que el director francés ha encontrado una nueva forma (divertida, diferente, joven, natural) de contar historias y que la magia de la primera parte también se respira en esta segunda.
Para mí la mayor virtud de Kaplisch es su deseo dar testimonio de una generación. Con L´auberge espagnole abordó un tema de los jóvenes de hoy, la experiencia Erasmus, y con esta última se enfrenta al amor entendido por los mismos personajes. Una historia en la que un chico inglés se enamora de una joven rusa y en la que un francés se muere por una londinense. Una historia de amor universal, pero sobre todo una historia de nuestro tiempo, de nuestra generación.
Kaplisch, que no descarta una tercera parte, avanza en su deseo de plasmar en fotogramas la historia de los jóvenes de hoy. La generación Erasmus, la generación Internet o la generación de la globalización. Poco importa la etiqueta que le queramos poner. Lo que es cierto es que Kaplisch ha dado con la forma y con el fondo de contar estas historias. Y que tal vez algún día intentaremos explicar nuestro tiempo a través de sus películas.
VUELVE GEORGE LUCAS
El tercer episodio de la saga Star Wars se está paseando estos días por el Festival de Cannes. Es la culminación de una historia que comenzó en 1977 y que termina donde empezó la primera. Se podrán decir muchas cosas de Star Wars, pero es indudable que ha marcado una época (sobre todo las tres primeras) y que ha sobrepasado las barreras naturales del cine. Star Wars se ha convertido en un mito, en un clásico, en un fenómeno cultural.
La venganza de los sith viene precedida por dos películas que han dejado bastante que desear, La amenaza fantasma y El ataque de los clones. No soy de los que piensa que las dos películas son una auténtica basura, pero salvando un par de momentos puntuales es evidente que no llegan a la altura de las tres primeras. La excesiva utilización de efectos especiales y la búsqueda de una mayor espectacularidad han minado el encanto de los personajes, la fuerza del argumento, su magia y su sencillez.
El único de los medios que he consultado y que ha salvado la nueva entrega es The New York Times. Allí dicen que la película es la mejor que ha dirigido George Lucas (incluida la primera de todas) y que supone una vuelta al espíritu original de la entrega. En The Guardian, sin embargo, la crítica es despiadada y se ataca la expectación de una entrega que ha vivido de las rentas conseguidas hace 20 años.
El resto de mortales que no podemos ir a Cannes tendremos que esperar un par de días más.
Especiales: The New York Times / El Pais / The Guardian / Sitio oficial
DEFENDER EL CINE DE CALIDAD
Cada vez que veo las listas de las películas más vistas en España y en toda Europa se me revuelve el estómago. Las películas estadounidenses recaudan más dinero y son más vistas que todas las europeas juntas. ¿Qué tienen las películas estadounidenses que no tengan las europeas? Dinero.
Como afirma Margarita Rivière en su libro “El malentendido”, el verdadero poder de EE UU no está en Washington, sino en Hollywood. Si queremos proteger nuestra cultura y defender las producciones de calidad debemos tomar cartas en el asunto y poner freno al abrumador poderío de las producciones estadounidenses. Unas medidas más restrictivas con las películas estadounidenses aumentaría la exhibición de películas españolas y europeas, daría un impulso a nuestras industrias cinematográficas y, sobre todo, aumentaría la calidad de las películas que vemos.
Canadá está atrevesando ahora un problema muy gordo en este sentido. Las empresas estadounidenses se han introducido de tal manera en sus medios culturales y de comunicación que la cultura canadiense está comenzando a desaparecer. Echar un vistazo a las cifras:
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