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Archive for the ‘China’ Category

Nuevo proyecto, Zai China

Los lectores fieles que todavía se pasan por aquí se habrán dado cuenta de que llevo mucho tiempo sin dar señales de vida. No es ni porque me haya ido de China ni porque haya abandonado el periodismo, sino más bien todo lo contrario. He comenzado un nuevo proyecto, una nueva forma de abordar la realidad china de forma diaria donde también podrás encontrar traducciones al español de artículos chinos.

Allí hablaremos de la juventud china, las nuevas tecnologías y las tendencias que están marcando el mundo de Internet en este país. Como siempre, no faltarán los análisis políticos, de medios de comunicación y fenómenos sociales. Nuestra intención es convertirnos en la página web de referencia sobre China y en fuente de información para otros periodistas y medios de comunicación.

Si te interesa China, seguramente te gustará Zai China.

zaichina

China en perspectiva

[articulos publicados para el Centro de Colaboraciones Solidarias]

China ya está aquí y ha venido para quedarse. Si queremos solucionar los principales problemas del planeta, sea el calentamiento global, la lucha contra el terrorismo o cualquier crisis económica, ya hay que contar con el gigante asiático. Su pertenencia al grupo de los países más poderosos es un hecho no sólo irreversible, sino que irá aumentando con el paso de los años. A pesar de su espectacular desarrollo económico de los últimos treinta años y de ser el país más poblado del mundo, el desconocimiento en Occidente sobre China todavía es generalizado. Sería importante destacar algunos puntos que tal vez nos ayuden a comprender mejor la realidad en la que se encuentra el país.

1 – Conviene replantearse todo lo que creemos saber sobre China. Aquellos que hemos pasado una larga temporada en Pekín hemos visto como nuestros prejuicios e ideas preconcebidas se iban cayendo con el paso de los meses. La información que llega a Occidente suele ser muy parcial, centrada en los aspectos más negativos y sin capacidad para reflejar los numerosos matices de un país tan grande como éste.

El 90% de los corresponsales occidentales en Pekín no habla chino. Además, éstos no sólo cubren informaciones relativas al gigante asiático, sino a una docena de países que van desde India hasta Australia pasando por Japón. Su formación no sólo es limitada, sino que además muchas veces la sede central de los periódicos no les deja realizar su trabajo con libertad. En el caso de los medios de comunicación españoles, los temas son elegidos y editados desde Madrid, por gente que nunca ha puesto un pie en China. El resultado de todos estos problemas es que la información sobre China no está a la altura de la importancia de este país y se sigue moviendo bajo parámetros claramente eurocentristas [nada como leer Orientalismo, de Edward Said, para comprender este fenómeno].

2 – Los chinos de aquí no son los de allí. Muchos occidentales tienden a trasladar la imagen de los chinos emigrantes que llegan a nuestro país a los chinos que viven en China. La emigración desde el gigante asiático viene de puntos muy concretos del sur del país, con unas características culturales y lingüísticas particulares. Además, estos emigrantes se encuentran en un entorno desconocido y sin dominar la lengua local, con lo que su comportamiento es muy diferente al que tendrían en su lugar de origen.

3 – China es un país muy grande y complejo, por lo que no sería acertado hablar de una sola China, sino de muchas. Cada una de sus provincias suele tener mayor población que los países latinoamericanos. Las diferencias entre regiones como Xinjiang, Yunnan o Zhejiang pueden ser tan marcadas como las que hay entre México, Argentina o Chile. Las condiciones de vida en el campo y la ciudad, el norte y el sur, ancianos y jóvenes pueden ser radicalmente distintas debido a la enorme transformación que ha experimentado el país en los últimos 30 años. Cuando alguien habla o escribe sobre China, es importante saber a cuál de todas ellas se refiere.

4 – China está cambiando. Es muy frecuente referirse a este país como un ente monolítico y estático, donde lo único que se transforma año tras año son los números de su Producto Interior Bruto. La realidad es que la transformación es radical y afecta a todos los aspectos de la vida, desde la producción cultural hasta la educación, pasando por su visión del mundo o el concepto de familia.

5 – Los chinos no están cerrados al mundo. En muchas conversaciones entre occidentales, es recurrente el tópico de que los chinos son una sociedad cerrada en la que es muy difícil entrar. La realidad es que desde 1978, el gigante asiático ha recibido una enorme influencia del exterior, sobre todo de Estados Unidos, Japón, Corea del Sur, Reino Unido y Francia. Los chinos están obsesionados con el aprendizaje del inglés y con todo lo que viene de Occidente. Una reflexión crítica sobre este fenómeno nos haría darnos cuenta de que, se mire por donde se mire, ellos saben mucho más sobre nosotros de lo que nosotros sabemos sobre ellos.

6 – China ha dejado de ser comunista. En el gigante asiático, hay que pagar para ir al instituto y para recibir asistencia en un hospital. Durante los años 90, el país vivió una privatización y americanización masivas. En la China del siglo XXI, la competitividad y los principios de una economía libre son algunos de sus aspectos más destacados. Lo único que queda del Comunismo, junto a una economía relativamente controlada por el Estado (aunque cada vez menos), es una dictadura de partido único que dejó de ser proletaria hace mucho tiempo. El Partido Comunista congenia más con las ideas de Adam Smith que con las de Marx o Lenin.

7 – China sigue siendo un país en vías de desarrollo. A pesar del enorme despegue económico de los últimos treinta años, China ocupa el puesto 92 en el Índice de Desarrollo Humano (un informe realizado por el PNUD y que mide los niveles de sanidad, educación y riqueza de las naciones), por detrás de países como Bulgaria, Turquía o México. Es más que probable que dentro de algunas décadas China sea la mayor economía del mundo, pero sus 1.300 millones de habitantes todavía vivirán en unas condiciones muy humildes.

8 – Los derechos humanos son muy importantes, pero hay que tener cuidado con su politización. Cuando se habla de este país, la primera asociación de ideas que le suele venir a la cabeza a cualquier occidental son sus violaciones de derechos humanos. Éste es el resultado de escuchar a unos medios de comunicación que parecen no saber abordar otros aspectos de la realidad social y política del país.

Es importante saber que para la mayoría de chinos los derechos humanos más importantes, al menos en este momento, pasan por tener un puesto de trabajo digno, un hogar donde no pasar frío ni calor, poder escolarizar a sus hijos, beber agua potable y recibir asistencia sanitaria. Estos son los derechos humanos que preocupan mayoritariamente a la población china.

También es importante distinguir entre aquellos que defienden los derechos humanos y aquellos que los utilizan como arma política para defender otros intereses geopolíticos. Cuando el foco de la opinión pública se dirige hacia un país y no hacia otros conviene preguntarse el porqué. Para muchos chinos, gran parte de la repercusión mediática sobre las violaciones de derechos humanos en China son un intento por desestabilizar al país y frenar su ascenso en la escena internacional.

9 -  La población china está bastante satisfecha con su Gobierno. En un estudio realizado en julio de 2008 por el Pew Global Attitudes Project, los chinos encabezaban la lista de ciudadanos más satisfechos con la dirección de su país (un 86% de los encuestados) y que consideraban que la economía iba bien (un 82%). Esta satisfacción con el Partido Comunista viene de haber sacado de la extrema pobreza a 500 millones de personas en las últimas tres décadas y de haber situado a China en el grupo de los países más poderosos. Se mire por donde se mire, el país se encuentra hoy en su mejor momento político, social y económico de los últimos 200 años. Nos puede gustar más o menos, pero es importante conocer que el pueblo chino apoya mayoritariamente a su Gobierno y que de momento nadie ve ninguna alternativa al Partido Comunista.

Para el lector occidental, muchos de estos puntos pueden resultar novedosos o incluso controvertidos. Para alguien que haya vivido en China algunos años, probablemente sean aspectos evidentes de la realidad del país. Para poder acercarnos a China y comprender las cosas que pasan aquí, es necesario hacerlo desde una perspectiva china que analice su evolución histórica y sus raíces culturales. Ellos llevan décadas aprendiendo de los países occidentales; ya va siendo hora de que nosotros miremos hacia China.

Día Noche

Dia Noche es la nueva película de Pangea Films, dirigida por Marcos Miján, excelente director y gran amigo. El film muestra a través de cuatro historias individuales algunos de los aspectos de la realidad china. No es un documental de cifras y datos, sino de sensaciones, olores, conversaciones. Una película muy sugerente, con mucho estilo y con situaciones que el espectador no olvidará nunca.

DIA NOCHE from PANGEA FILMS on Vimeo.

Como habéis visto en el trailer, tengo algunos minutos de gloria.

“¿Eres miembro del Partido Comunista?” se convierte en la frase de moda en China

La pregunta, lanzada por un dirigente local para no responder a las comprometidas cuestiones de un periodista, se ha convertido en expresión diaria y en un nuevo fenómeno en Internet.

La frase se escucha en las peluquerías, en las tiendas de flores y en las conversaciones en la oficina. El “¿Eres miembro del Partido Comunista?”, una frase que ahora va mucho más allá de su significado original, ha corrido como la pólvora en páginas webs, blogs y forums de Internet. Ya no importa el contexto; la expresión vale para casi todo.

Todo empezó en Zhengzhou, la capital de la provincia de Henan (en el centro-este de China), donde un periodista escribía un reportaje sobre la adopción de perros y quería saber a dónde iban a parar los doce millones de yuanes (1,2 milllones de euros) de las tasas de adopción. Tras consultar a uno de los responsables de la ciudad, el reportero acabó hablando con Wang Guanqi, encargado del Departamento de Finanzas, quien respondió a sus cuestiones con la hoy célebre frase “¿Eres miembro del Partido Comunista?”. La pregunta de Wang era del todo menos inocente. Detrás de ella se escondía una amenaza y una negativa a facilitar cualquier información sobre el tema.

La noticia ha alcanzado protagonismo en numerosos blogs y forums de Internet, donde muchos internautas se han quejado de la respuesta del jefe del Departamento de Finanzas. Uno de ellos defendía que “todo el dinero que el Partido Comunista tiene en sus manos es el dinero de los ciudadanos, no del Partido” y que el periodista “tenía todo el derecho a hacer esa pregunta”.

La frase se ha popularizado en Internet, en una muestra más de como la Red se ha convertido en el único lugar para la caricatura y el humor político en China, donde los medios tradicionales están fuertemente controlados por el Gobierno. Y esta no es la primera vez que pasa. En muchas ocasiones, los jóvenes chinos utilizan Internet para transformar este tipo de expresiones burocráticas en parte de la cultura popular. El investigador y experto en temas de comportamiento, Yang Zhongcheng, ha afirmado que es una respuesta de la gente normal ante los abusos de los líderes políticos y una muestra del “enfado” que este tipo de comportamiento provoca en los ciudadanos.

La frase “¿Eres miembro del Partido?” (el cual se refiere al único partido real en China, el Partido Comunista) es la última de una moda que ha incorporado otras muchas expresiones políticas en los últimos meses . Otra de las más famosas es “¿De qué unidad de trabajo (danwei) eres?”, pronunciada por un líder local para librarse de las preguntas de otro periodista. Los danwei son las antiguas empresas estatales chinas, que además del sueldo del trabajador también proporcionan el alojamiento, la comida y los servicios sanitarios. En este caso, conocer el danwei del periodista era una amenaza directa para hablar con sus superiores.

El pasado mes de junio, también en Zhengzhou, otro de los responsables políticos de la ciudad cortó al periodista con otra pregunta: “¿Pretendes hablar en nombre del Partido o en nombre de la gente corriente?”. La frase dio lugar a cientos de posts en Internet y parodias de todo tipo, pasando a ser una expresión más de uso diario entre los chinos.

Formar parte del Partido Comunista Chino, que cuenta con más de 70 millones de miembros y dirige el país desde hace 60 años, todavía es muchas veces garantía de status y beneficios económicos. A pesar de la seriedad del tema y de las dificultades que muchos periodistas sufren para cubrir la información en China, Internet todavía ofrece la posibilidad de reírse del Partido.

Esta imagen fue publicada por el diario de la tarde de Wuhan el 11 de noviembre de 2009. En la imagen se describe la escena que hizo popular la frase “¿Eres miembro del Partido Comunista?”. A la derecha se puede ver al líder local con millones de yuanes a su espalda y a la izquierda al reportero intentando proseguir con su investigación periodística.

En China se triunfa en el karaoke

[publicado en Soitu]

Olvídate de bares de copas y discotecas. En Pekín, la fiesta está en los karaokes. No importa tu edad ni tu condición social: desde adolescentes hasta mayores, pasando por pobres estudiantes y ricos empresarios, todos se lanzan al micrófono como principal forma de diversión. Según los hombres de negocios más experimentados, en China los contratos multimillonarios se firman en los karaokes. Si no has pasado por uno de ellos, se puede decir que no has estado en el país.

Para empezar, uno tiene que olvidarse de los pocos karaokes que ha visto en Occidente. En China, como casi siempre en Asia, los karaokes están formados por pequeñas salas privadas de unas diez personas. Aquí no se canta para todo el bar; se canta con y para los amigos. Aunque hay establecimientos de todo tipo, el equipo de sonido y equipamiento pueden sorprender a los más despistados: pantallas planas de más de 30 pulgadas, dos micrófonos por sala y ordenador para seleccionar las canciones. Todo muy moderno e informatizado.

Algunos locales, como el Tango de Pekín, ofrecen comida y bebida gratis (todo lo que tenga alcohol se paga aparte). En este excepcional local de la capital de China, que sorprende por su estilo vanguardista y espléndido servicio, se puede alquilar una sala por 360 yuanes (36 euros) desde las doce de la noche hasta las seis de la mañana. Seis horas durante las cuales disfrutas de buffet libre: hamburguesas, sushi, pastas, verduras, ensaladas y todos los refrescos que te puedas beber. Nada como algo de comida entre canción y canción.

¿Qué se puede cantar? Por suerte para los que no estamos demasiado familiarizados con la música china, la mayoría de karaokes suele tener una buena selección de canciones en inglés. The Beatles, Michael Jackson, The Eagles o Avril Lavigne están entre los clásicos que los expatriados no se cansan de cantar. El español suele sonar muy poquito, aunque siempre se puede probar con Shakira, Ricky Martín o Juanes. Y si quieres impresionar con tu chino y pasar por un lugareño, puedes aprenderte algunas de las canciones más emblemáticas de los karaokes chinos: entre ellas , la marchosa “La chica de enfrente, Amigos, la clásica Dulce amor o la romántica A los ratones les gusta el arroz.

Sea cantando en chino o en otro idioma (el japonés y coreano siempre están presentes), una experiencia auténtica en un karaoke (también llamados KTV) tiene que ser de la mano de los locales. Los karaokes son mucho más que un lugar para cantar: es un espacio privado donde divertirse y donde cabe todo. Bebidas, cigarrillos y ligues acompañan las canciones con naturalidad. Los karaokes, en cierto sentido, son como nuestros bares de copas. Y merece la pena descubrir como se lo montan los chinos.

En Pekín, uno de los lugares más impresionantes para darse a la canción es el Wain Wain, un desconocido karaoke y restaurante japonés situado en la planta número 35 de la parte más moderna de la ciudad. Las salas de este karaoke son como tatamis, muy acogedoras, y el local oferta servicios con comida y bebida hasta que te canses (en este caso, alcohol incluido). Pero lo más espectacular de este lugar son las vistas: con unas amplias cristaleras, puedes disfrutar de las luces de los rascacielos de Pekín mientras entonas la Macarena.

Antes de que os dejéis llevar por las luces de neón de los KTV, una advertencia: algunos de ellos disponen de señoritas que ofrecen servicios especiales. En la ciudad de Hangzhou, cerca de Shanghai, unos amigos recién hechos me llevaron al karaoke que ellos frecuentaban cada fin de semana. En cuanto nos instalamos en nuestra sala privada, y ante mi sorpresa mayúscula, la ‘mama’ del local comenzó a presentar a las chicas que estaban disponibles esa noche. No siempre se acaba en la prostitución, pero las señoritas de compañía (que cantan, beben y juegan a los dados con los clientes) son un fenómeno frecuente en China.

Una selección de los mejores de Pekín

  • Partyworld: la famosa Qiangui, una empresa de origen taiwanés que se ha hecho de oro en China, es casi sinónimo de karaoke. Bajo el nombre de Partyworld, disponen de uno de los mejores equipos de sonido, la mayor variedad de canciones en inglés y un buffet inacabable. El clásico de los clásicos.
  • Wain Wain: este local situado en las alturas de Pekín no sólo ofrece algunas de las mejores vistas de la capital, sino una buena selección de comida japonesa y occidental a precios razonables. A parte del karaoke, también se puede jugar a la Nintendo Wii.
  • Tango: cerca de El Templo de los Lama, es una opción diferente, elegante y con muy buena comida. El local ofrece la posibilidad de grabar en un CD tus actuaciones musicales. Si te cansas del KTV, siempre puedes cambiar a la discoteca de la primera planta o a la sala de conciertos de la tercera.
  • Melody: una de las cadenas de karaokes más famosas de Pekín, con varios locales en la capital. Ambiente agradable, un montón de canciones en inglés y excelente sonido. Como en el resto de karaokes, los horarios menos habituales (todo lo que no sea fin de semana por la noche) son los más económicos.

Fiesta Nacional China: especulaciones políticas

En China hay poco debate sobre los líderes políticos: se conoce poco sobre ellos y uno nunca sabe muy bien quiénes son los que toman las decisiones en el gobierno. Por eso, las grandes celebraciones como la del pasado 1 de octubre se llenan de especulaciones sobre los líderes que tienen más poder dentro del Partido Comunista. Aquí van algunos de los temas que están sobre la mesa:

El traje de Hu Jintao: de toda la escenografía de los actos conmemorativos, una de las que más me llamó la atención fue el traje del presidente chino. Al contrario que el resto de políticos del país, que vestían de traje y corbata, Hu Jintao compareció como líder supremo con el más tradicional traje de Sun Yat-Sen (中山装). La mayoría de medios occidentales lo llaman traje de Mao, pero fue Sun Yat-Sen el que lo creó, popularizó y como se conoce en China.

Este traje ya había sido utilizado por el resto de líderes del país en los grandes desfiles y tiene como objetivo remontar la legitimidad del Partido Comunista hasta los tiempos de Sun Yat-Sen, cuyo retrato estaba en el centro de la Plaza de Tiananmen. La figura de Sun es conflictiva ya que el Guomindang también le considera el padre de la República Popular China (hoy Taiwán).

Jiang Zemin: el antiguo presidente de China, muy envejecido y con unas gafas enormes, chupó pantalla como pocos. Algunos lo interpretan como una muestra del poder que todavía mantiene en el gobierno.

Además, Song Zuying, famosísima artista china y considerada por algunos como amante de Jiang, actuó en la fiesta de por la noche. ¿La invitaría Jiang Zemin?

Zhu Rongji: el antiguo primer ministro chino, al que no se le había visto el pelo en televisión desde hacía años, reapareció para el gran público durante la ceremonia. “¡Zhu Rongji!”, me comentaron mis amigos chinos. “¡Hacía años que no le veíamos!”. Zhu está bastante bien considerado por los ciudadanos, que en su momento le vieron como alguien mucho más agradable, menos duro, que el resto de líderes del Partido. Aún así, algunos internautas se han quejado del poco protagonismo que le dieron durante la ceremonia. ¿Tiene Zhu pocos amigos en el gobierno?

Xi Jinping: el que hasta ahora se perfila como el próximo presidente de China, Xi Jinping, también fue uno de los protagonistas de la ceremonia. Es cierto que Li Keqiang, el otro posible sucesor, chupó bastante cámara, pero personalmente creo que a Xi Jinping le dieron un papel más protagonista. Además de eso, su mujer, Peng Liyuan, una cantante más conocida para el gran público que su marido, actuó en la gala de la noche. ¿Tenemos ya próximo presidente y primera dama?

La emisión televisiva del Día Nacional

El pasado 1 de octubre, cuando se celebraron los sesenta años de la fundación de la República Popular China, todo el país estuvo pendiente de la televisión. Varios aspectos de la retransmisión de estos actos (desfile militar, desfile civil y fiesta nocturna) han traído cola y se debaten acaloradamente en Internet:

Publicidad. En el momento en el que Hu Jintao está pasando revista a las tropas, algo llamó la atención de los internautas chinos. A pesar de todo el control que rodeó a la ceremonia y de haber tapado otras marcas de publicidad, la japonesa Toshiba gozó de diez segundos de publicidad en horario de máxima audiencia. ¿Estaba así planificado o fue un despiste?

Chapuceros. Comparado con el desfile de 1999, algunos se han sentido defraudados por el espectáculo televisivo de este año. Hace diez años la encargada de la producción fue la Eight One Film Study, que prestó mucha más atención a elementos artísticos y cinematográficos. Este año la encargada fue la televisión pública china, la CCTV, que se centró en aspectos más informativos. Algunos chinos consideran que la emisión de la CCTV fue menos emotiva, con menos estilo, menos profesional.

Otros internautas han facilitado directamente imágenes de algunas de las chapuzas de la CCTV. Entre ellas, escenas en las que los propios cámaras aparecen en pantalla.

¿Dónde lo vemos? Si alguien quiere echar un vistazo al desfile militar y celebraciones, podéis ver la emisión entera en Youku. Este vídeo de aquí abajo, hecho por el fotoperiodista Dan Chung, muestra en poco más de tres minutos algunos de los mejores momentos.

China’s 60th Anniversary national day – timelapse and slow motion – 7D and 5DmkII from Dan Chung on Vimeo.

India y China… diferencias

Jordi Joan Baños, el corresponsal de La Vanguardia en Nueva Delhi, ha escrito un post fascinante comparando a India y China. Dos países con muchas cosas en común pero con enormes diferencias en cuanto a su nivel de desarrollo y condiciones de vida. Todavía no he tenido la oportunidad de viajar a India, pero el excelente artículo del corresponsal en Nueva Delhi se parece mucho a lo que otros amigos me han comentado.

Os dejo aquí con algunos fragmentos de su largo post:

El siglo XXI será el siglo de Asia y China e India serán dos de sus actores principales. Sin embargo, basta un paseo por Pekín y Delhi, por Shanghai y Bombay, para constatar hasta qué punto el ascenso de ambas potencias -que tan a menudo se pone al mismo nivel- es dispar. En realidad, China ha dejado de ser una potencia en ciernes para ser una potencia a secas, la tercera economía del mundo tras superar a Alemania. De momento. India es también un gigante, pero, literalmente, con pies de barro. Y su economía no tiene siquiera el tamaño de la de España. De momento.

He leído varias veces -y me lo repite un joven científico indio que trabaja en Shanghai- que el desarrollo económico de China se encuentra quince años por delante del de India.

El abismo entre Pekín y Delhi, Shanghai y Bombay, se antoja de por lo menos veinticinco o treinta años de desarrollo. Si es que se puede medir así: la distancia económica entre China e India parece tan insalvable como la existente entre las dos orillas del Mediterráneo.

Uno puede pensar que la imperial y olímpica Pekín o que la cosmopolita y moderna Shanghai son sólo escaparates. Pero uno se acerca a Suzhou -una ciudad pequeña, es decir, del tamaño de Barcelona- en un rápido y moderno tren regional que ya quisiéramos en España, y se encuentra con el mismo desarrollo. Y las ciudades de mayor tamaño y desarrollo se cuentan por decenas en China.

Y viniendo de las junglas urbanas de India, la aparente buena gestión de las ciudades chinas impresiona. China parece funcionar. Contamina y es ineficiente en el consumo de agua y energía, pero, comparada con India, funciona.

Lo que en China es igualdad en India es diversidad y fragmentación. De lenguas, de alfabetos, de castas, de religión, de etnia. Ningún grupo en India suma en realidad más de algunas decenas de millones.

Objetivamente, el modelo chino es un bofetón al modelo indio. Y esto es cada vez más evidente para el mundo en desarrollo.

Lee el post entero.

Pekín is cool

[escrito para Soitu]

Un paseo por la escena underground de la capital china

La primera vez que me encontré con Lifu, un joven de la escuela de cine que siempre viste de negro y al que todo el mundo confunde con un coreano, me di cuenta de que me adentraba en terreno desconocido. Los sitios a los que me llevaba no aparecían en las guías de viaje y no era el típico joven chino obsesionado con los estudios y el dinero. Fue gracias a Lifu, este veinteañero amante del rock británico, que comencé a explorar el Pekín más cool, los lugares donde se mueve la cultura underground en China.

La zona preferida de Lifu está en torno a la Torre del Tambor (conocida popularmente como Gulou), en el centro de Pekín, un lugar que todavía conserva el espíritu de pueblo de la que hoy es una urbe de 17 millones de almas. En medio de estas casas de un solo piso, hutongs enrevesados y el lago de Houhai, han surgido locales de diseño de ropa, restaurantes minimalistas, salas de conciertos, tiendas de música y cafés para bohemios. Una marca de ropa popularizó el espíritu de estos jóvenes alternativos en una de sus camisetas, donde tres caracteres y un corazón lo resumían perfectamente: “Amo a Gulou”.

Mi amigo Lifu me hizo darme cuenta de una cosa: en Pekín, los lugares más cools están casi siempre relacionados con el Rock and Roll, un estilo de música que la mayoría de chinos consideran “demasiado ruidoso”. Es por eso que el Mao Livehouse, un local en Gulou que programa conciertos de miércoles a domingo y cuenta con el mejor equipo de sonido de la ciudad, se ha convertido en uno de los lugares más emblemáticos de Pekín. Por aquí han pasado algunos de los grupos chinos más conocidos (Carsick Cars, Brain Failure, Lonely China Day, Queen Sea Big Shark), que tocan con la imagen de fondo de Mao Zedong (otra paradoja más de la nueva China) y ante los que la audiencia se vuelve loca. En los grandes conciertos, no hay nada como el Mao para romper con los estereotipos de la juventud china: saltos, empujones, compañerismo, gritos… lo importante es dejarse llevar por la música.

En eso están muchos otros locales de Pekín, como The Star Live, 2 Kolegas, 13 Club o Yugong Yishan. Otro del que uno no puede olvidarse, a pesar de estar en la alejada zona de las universidades, es el D-22. Este local es un refugio con estilo, sin vanas pretensiones, con mucha personalidad y con el rock independiente chino como bandera de su parrilla musical. El local tiene su propia discográfica, Maybe Mars, y se ha encargado de promocionar a algunos de los grupos underground más famosos del momento: Hedgehog, PK14, The Scoff o Joyside. “Dentro de 30 años, la gente en China va a pensar que estos años fueron una locura”, me comentó Michael Pettis, el trotamundos estadounidense que dirige el D-22. Este bar es uno de los causantes de mantener esa locura todos los fines de semana.

Lo bueno de la escena de música alternativa de Pekín es que todavía no se ha profesionalizado. Todos los grupos, a pesar de que alguno haya cosechado premios internacionales, no se pueden desprender de un aire amateur al subir al escenario. Al contrario de lo que pasa en algunas capitales europeas, las oportunidades para los principiantes son muchas: mi amigo Lifu, con su reciente grupo Oliver, ya ha tocado en los principales garitos de la capital de China.

De vuelta a Gulou, el rock ha dado paso a una nueva tendencia en el mundo de la moda. Los que quieren ser diferentes en Pekín acuden a las numerosas tiendas que han surgido en esta zona, donde hay establecimientos de ropa de segunda mano, marcas alternativas asiáticas y toda una nueva fiebre de diseñadores independientes. Entre estos últimos, que se han instalado hace tan sólo un par de años, se puede echar un vistazo a las nuevas creaciones de Zakka, Plastered-8, la retro Bye Bye Disco o Navel. En China es complicado encontrar gente rara, pero en Gulou el paisaje urbano es distinto: pantalones sueltos, tatuajes, piercings, fundas de guitarra, pelos teñidos de cualquier color, sombreros del siglo XIX, hombres que se meten mano y camisetas reivindicativas forman parte de un barrio lleno de historias nocturnas.

Cuatro siglas, NLGX, (que incluso se han convertido en otra marca de ropa) llevan a otro de los templos de lo cool en Pekín: Nanluoguxiang. Este antiguo hutong, aunque se haya convertido en una atracción turística de tercer orden, ofrece la oportunidad perfecta para imitar a los bohemios parisinos: puedes comprarte una pipa a lo Sherlock Homes, escribir tus notas sobre las libretas de tapas de cuero a 40 yuanes (4 euros) y apurar tu café en los cómodos sillones que dan a la calle. Nanluoguxiang, con una red wifi que recorre toda la calle gracias a sus restaurantes y cafeterías, se ha convertido en el refugio de corresponsales, artistas, escritores y bohemios.

Todos estos bares, cafeterías y tiendas de diseño de Gulou se encargan también de promocionar otro tipo de actividades underground: desde pequeños conciertos con guitarra en el Guitar Bar hasta lecturas de poesía china en el Jianghu, pasando por grupos de Xinjiang en el hispano Salud, películas todos los días en cinéfilo 16mm o exposiciones de fotografía en el Interesting Photo. También es un buen lugar para comprar películas chinas y rusas de la época comunista, posters de la Revolución Cultural o la música alternativa que se escucha en los locales cercanos y que es imposible conseguir en el resto de la ciudad (y del país).

Lejos de Gulou, al noreste de la ciudad, tres números dan la clave para descubrir otro de los lugares más chulos de Pekín: 798, el distrito artístico más famoso de China. Este antiguo complejo industrial se ha reconvertido en un agradable conjunto de galerías de arte, librerías y cafés, un lugar imprescindible para tomarle el pulso al movimiento cultural de Pekín. Para aquellos que todavía quieran explorar más, Songzhuang, un pueblo situado a las afueras de la ciudad, se ha convertido en el lugar de residencia y trabajo de los artistas más marginales y desconocidos. Y Sunzhuangcun, cerca de la estación de metro Liyuan, donde los salarios son más asequibles para aquellos que viven de sus creaciones artísticas, también se ha transformado en un reducto interesante de los rockeros más ruidosos.

Por si te has quedado con ganas, más sitios guapos:

* Bed and Bar: un local donde te puedes tomar una cerveza tumbado en la cama. Tendrás que tener cuidado de no quedarte dormido, porque el lugar es de ensueño: las habitaciones privadas, el patio interior tradicional chino y la vegetación hacen de este sitio uno de los más cools de Pekín.

* Jiangjinjiu Bar: a diez pasos de la Torre del Tambor, el Jiangjinjiu Bar es un lugar ideal para escuchar los sonidos de las minorías étnicas chinas: los grupos mongoles, tibetanos y de Xinjiang siempre se pasan por aquí.

* 2 kolegas: otro de los lugares más guays para escuchar música alternativa, innovadora y arriesgada. El local parece la casa desordenada de un adolescente (en el baño te puedes encontrar el cepillo de dientes de alguno de los trabajadores), pero ahí reside su encanto.

* Jianghu: como en muchos otros casos, lo más guay del momento está muchas veces relacionado con la vuelta al pasado. El Jianghu es buen ejemplo de ello: este local situado en las inmediaciones de Nanluoguxiang organiza lecturas de poesía china, piezas de teatro y conciertos con instrumentos tradicionales chinos.

* Yugon Yishan: de todas las actividades que organiza este local, una de las más interesantes son las películas de los domingos. La asociación Cherry Lanes se encarga de traer películas que no están a las salas comerciales, pero que casi siempre responden a las expectativas del cinéfilo más exigente.

* Music Space: situada en Nanluoguxiang, esta tienda es el lugar ideal para comprar los CD´s de los grupos más interesantes del momento.

* Festivales de música: son la mejor ocasión para disfrutar de los mejores grupos de rock del país y ver concentrados en unos pocos metros cuadrados a todos los locos (en el buen sentido) de Pekín. El más conocido es el Midi Festival, que normalmente se celebra en mayo. Otro que uno no puede perderse es el Modern Sky Festival, en octubre.

Los 60 años del Partido Comunista en China

Aquel que haya puesto un pie en China durante los últimos meses no se habrá podido olvidar de la fecha del 1 de octubre. El país llevaba desde hacía meses preparándose para celebrar los 60 años de la llegada al poder del Partido Comunista y el espectáculo que montaron ayer en el centro de Pekín fue tan impresionante que superó en dimensiones a la ceremonia de inauguración de los Juegos Olímpicos. Aquí van algunas ideas sobre lo que pude ver ayer, como la inmensa mayoría de los chinos, por la televisión:

La ceremonia era para los chinos: la mayoría de medios occidentales han titulado la celebración de ayer como una muestra al mundo del poder militar de la nueva China. En realidad, a Pekín le importaba muy poquito lo que pensara Occidente de la ceremonia: ésta fue pensada por y para los chinos. Era el Día Nacional y se celebraban los 60 años de la República Popular China: lo más importante era impactar a sus ciudadanos, mostrarles los logros conseguidos por el país y fomentar la unidad del país.

¿Aviso militar? En las últimas semanas se ha hablado mucho de las nuevas armas que podía presentar en sociedad el ejército chino. Como casi siempre, algunos medios se han encargado de fomentar la amenaza amarilla y sobrevalorar la capacidad militar china. Sinceramente, es un argumento que no compro. Por supuesto que China ha mejorado mucho su ejército y los avances tecnológicos son importantes, pero sigue estando lejos de las posibilidades de Estados Unidos o la modernización de Reino Unido y Francia.

Después de ver el desfile militar de menos de una hora de ayer, mi respuesta cuando hable con mis amigos sobre este tema fue muy clara: “esto es un chiste”. Durante la procesión de marines, pilotos y la infantería se mezclaron voluntarios y una parte femenina del ejército casi con minifaldas. El espectáculo aéreo, sinceramente, fue parecido a los de la fiesta de mi pueblo. En cuanto a las fuerzas navales, la televisión mostró imágenes durante dos minutos de un barco muy grande y otros dos pequeñitos. Después de ver el desfile, mi sensación fue que China todavía no está preparada ni para invadir Taiwán.

“Amar a China”: el desfile fue un ejercicio patriótico impresionante, de esos que cualquier europeo medio contempla con pavor. Mientras los soldados paseaban por el centro de Pekín, se lanzaban eslóganes como “larga vida a la madre patria” y “amar a China” y se escuchaban canciones como “Hoy es tu cumpleaños”. Fue todo un ejemplo del orgullo de los chinos por su país y de como el nacionalismo se ha convertido en la nueva ideología del régimen.

“Larga vida a la madre patria”. Portada del 1 octubre del periódico local Jinghua

“El socialismo es bueno”: para alguien que lleva dos años viviendo en China como yo, lo de ayer fue toda una sorpresa en cuanto a la cantidad enorme de contenidos e ideas socialistas-marxistas. Sí, sabía que la retórica comunista servía para dotar de legimitidad histórica al Partido, pero no pensaba que sería para tanto.

Justo después del desfile militar, la procesión civil mostró en la avenida de Chang´an los retratos de Mao Zedong, Jiang Zemin, Deng Xiaoping y Hu Jintao, al mismo tiempo que se ponían algunas de sus declaraciones más importantes. En los letreros se podía leer “larga vida al pensamiento maoísta”, “apoyar la teoría de Deng Xiaoping”, “las Tres Representaciones” de Jiang o el “desarrollo científico” de Hu. Todo esto mientras se decía “larga vida al Partido Comunista” y “el socialismo es bueno”.

En realidad, hace tiempo que el gobierno se ha olvidado del marximo. El desarrollo económico de los últimos 30 años se ha conseguido precisamente al hacer todo lo contrario de lo que defendía Mao.

Muy kitsch: a parte del desfile militar y las declaraciones del presidente Hu, que si fueron muy solemnes, la verdad es que la ceremonia tuvo tantos elementos kitsch-horteras-folclóricos que todo el espectáculo resultó bastante divertido. En la última parte, cada una de las regiones chinas tenía una carroza: la de Guangdong mostró a barqueros remando sobre una embarcación con forma de dragón; la de Tibet a un hombre escalando el Everest; en la de Sichuan había varios pandas. El desfile también presentó a un hombre en un satélite espacial, una antorcha olímpica para recordar los Juegos Olímpicos y una carroza deportiva donde estaban Yao Ming y Li Ning. Por un momento, el espectáculo me recordó a la cabalgata de los Reyes Magos en España.

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