Boda China (I): ceremonia tradicional
En un país tan grande como China, ya os podéis imaginar que las bodas varían mucho de una región a otra y de una familia a otra. En mi caso tuve la suerte de asistir a la boda de dos buenos amigos, An Guoyuan (él) y Zhaochuan (ella), en el pequeño y precioso pueblo de Wugang (provincia de Henan).
Tanto An Guoyuan como Zhaochuan decidieron celebrar su boda al estilo tradicional. No es algo frecuente en China, donde, sobre todo en las grandes ciudades, el estilo occidental se ha impuesto a la hora de hacer oficial el matrimonio. En Pekín, Shanghai o Guangzhou, casi todas las parejas visten el traje occidental, se han olvidado de la mayoría de rituales tradicionales y pasean por la alfombra roja bajo la tradicional música occidental de matrimonio. Muchos, aunque no sean cristianos, acuden frente a las iglesias de su ciudad para sacarse una foto que les recuerde a las bodas de Hollywood.
Antes de meternos de lleno con la ceremonia, conviene decir que Guoyuan y Zhaochuan ya estaban casados. Se conocieron en septiembre de 2005, se sacaron las primeras fotos vestidos de novios en julio de 2006 y obtuvieron la licencia de matrimonio (结婚证) en el verano de 2007. Es algo que hoy en día hacen muchas parejas chinas: primero acuden al juzgado y se casan y unos años después hacen la gran ceremonia. En su caso, el gran día fue el viernes cuatro de septiembre de 2009, que siguiendo la tradición china y de acuerdo a sus fechas de nacimiento y horóscopos, se presentaba como un día propicio para su matrimonio.
Sus certificados de matrimonio
Desde antes de las siete de la mañana, los novios y sus familias comienzan a prepararse para la celebración del gran día. Ella, que es originaria de Hanzhong (provincia de Shaanxi), se encuentra en un hotel con algunas amigas esperando su llegada; él agasaja con frutas, dulces, tabaco y bebidas a todo el que pasa por su casa.
El novio se pone su traje tradicional, que imita el estilo de la dinastía Song, con el bajo amarillo, sombrero azul y dragones como decoración. Antes de bajar a la calle, familiares y amigos despejan el camino con petardos, como forma de espantar a los malos espíritus y augurio de felicidad.


Ya debajo de su casa, le espera un grupo de músicos que entonan canciones tradicionales, el frente de la comitiva (compuesto por seis personas de amarillo que portan carteles de yingqin -迎亲-), un vehículo para la ocasión que lanzará petardos por todo el pueblo y un caballo que le tiene que llevar hasta la habitación de su futura mujer.



Un coche especial sólo para lanzar petardos
Frente a la casa, se ha montado tal revuelo que todos los vecinos se concentran allí para ver al novio. Aquí le espera también el vehículo en el que se deberá instalar la novia, un clásico de las bodas tradicionales chinas llamado huajiao -花轿-. Toda la ceremonia está coordinada por un joven de la empresa encargada de montar la boda, que se mueve entre el novio, los familiares y amigos dando instrucciones.

El famoso carruaje en el que va la novia
Después de salir de casa del novio y de organizarnos un poco, la comitiva se pone en marcha hasta llegar al hotel donde se encuentra la novia. Tradicionalmente el novio debe ir a casa de la novia para buscarla, pero como ella no es originaria de Wugang, se ha optado por la opción del hotel. A lo largo de la media hora de trayecto, con algunos pocos invitados siguiendo la comitiva y mucha expectación por las calles del pueblo, el novio y resto de organizadores lanzan caramelos a la gente.
Una vez frente a la puerta de la habitación de la novia, comienza una de las partes más divertidas de la ceremonia. Las acompañantes de Zhaochuan tienen el objetivo de ponerle las cosas difíciles al novio e impedir que entre, así que para eso le piden hacer determinadas pruebas. Primero el novio grita y pide que le dejen entrar; ellas se niegan. El novio les da un sobre (los famosos hongbao), una especie de soborno y muestra de que con él llega el dinero. Los acompañantes del novio gritamos el nombre de la novia desde el pasillo, iluminado sólo con unas pocas velas, intentando convencer a las acompañantes de la novia para que nos dejen entrar. No hay manera.
Al poco rato, las acompañantes piden al novio que cante una canción, y este se lanza con La luna muestra mi corazón (月亮表示我的心). Parece ser que su actuación las ha convencido, ya que éstas abren la puerta y finalmente el novio puede entrar en la habitación. Allí le está esperando su novia, vestida también con el vestido tradicional rojo chino y con un velo que le cubre el rostro.

Las acompañantes le piden al novio que levante el velo y compruebe que es ella y no le han engañado con otra mujer; no hay error. A los pocos segundos, otra prueba espera al futuro marido. La novia no tiene los zapatos puestos, así que hay que buscarlos por toda la habitación. La comitiva se pone manos a la obra y se encuentran rápidamente, recibiendo cada uno de ellos otro hongbao con unos pocos yuanes dentro.
Las acompañantes ayudan a la novia a ponerse los zapatos y la comitiva se dirige hacia la calle. La novia sigue llevando el velo puesto, con lo que no ve casi nada de lo que pasa a su alrededor. La música sigue sonando mientras el novio guía a su pareja con una tela roja por la que ambos van unidos.

Una vez abajo, Zhaochuan se instala en el carricoche y la comitiva se vuelve a poner en marcha, de vuelta a la casa del novio. Por el camino, más de lo mismo: petardos, confeti, caramelos. El novio sigue en el caballo y la novia en su carruaje.

Al llegar a la casa del novio, allí están esperandoles sus padres. Esta es la culminación de todo lo que hemos visto antes: la entrada en la familia de la novia. En la tradición china, la mujer es siempre la que abandona su familia para entrar a formar parte de la familia de su marido. Frente a los padres de él, ambos les muestran su respeto inclinándose ante ellos: el jefe de ceremonias culmina la unión deseándoles un matrimonio lleno de felicidad.
Después de esta breve ceremonia, en una casa adornada para la ocasión con globos y carteles de “felicidad” (el carácter xi, 囍, doble felicidad, que también se encuentra en el velo de la novia), los dos entran en la habitación conyugal, en la que de hecho ya llevan viviendo juntos más de un año. Ésta también ha sido preparada para la ocasión, con sábanas y cortinas nuevas, todo en color rojo.
Allí la novia se sienta, el marido le quita definitivamente el velo y comienza otra sesión de rituales. El primero de todos, y sin duda el más gracioso, es organizado por uno de los amigos de la pareja. La novia tiene que hacer pasar un huevo (con peligro de que se rompa) desde una pierna del pantalón hasta la otra, pasando, evidentemente, por las partes nobles de su pareja. El huevo simboliza la fertilidad y la consecución de esta prueba, para la que la novia necesitó por lo menos diez minutos.

A continuación, el novio le da de comer a ella una pasta (miantiao -面条-), también como símbolo de buen augurio y fertilidad. Ella repite la misma operación. Después de eso, un pequeño recipiente llega con agua, la cual utilizan los novios para lavarse la cara como símbolo de limpieza y renovación antes de entrar en el matrimonio.

Los rituales se han acabado y ahora llega la hora de las fotografías. Desde invitados hasta familiares, todos aprovechamos el momento para sacarnos fotos con la pareja. Será el único momento de toda la ceremonia en el que vistan el traje tradicional chino. Después de esto, los invitados y la pareja se preparan para el siguiente paso: cambio de traje, ceremonia en el hotel y banquete.

Tags: boda, costumbres, Henan, Wugang
This entry was posted on Wednesday, September 9th, 2009 at 9:52 am and is filed under China, Cultura, viajes. You can follow any responses to this entry through the RSS 2.0 feed. You can leave a response, or trackback from your own site.






September 9th, 2009 at 1:32 pm
Daniel que interesante! Gracias por compartir.
September 11th, 2009 at 6:57 am
danielmendez.net » Blog Archive » Boda china (II): ceremonia occidental says:[...] Trabajos « Boda China (I): ceremonia tradicional [...]