Guangzhou la vieja
A pesar del desarrollo económico de Guangzhou, la ciudad respira humanidad por los cuatro costados. De hecho, si tengo que elegir algo de esta ciudad (una de las que más me ha gustado de China) me quedó con sus parques, con los bailes improvisados en cada esquina y con las partidas de mahjong y ajedrez por la calle. Una ciudad donde la gente todavía baja en pijama y zapatillas a la calle; un lugar donde la modernidad convive con el estilo campechano; y lo mejor es perderse por sus callejones y contemplar la rutina de sus mercados.
Dentro del espectáculo que suponen los parques chinos, nunca había visto ninguno tan lleno de vida como el que se encuentra al norte de la universidad Sun Yat-Sen. La gente acude aquí para aprender a bailar, hacer ejercicios de taichi, cantar algunas canciones con el coro, jugar a las cartas o simplemente pasear. Otro que parece un circo lleno de vida, en pleno centro de la ciudad, es el Parque de Renmin (????).
Frente a lo que había escuchado (muchísima gente me había dicho que en Guangzhou no había nada interesante que visitar), lo cierto es que la ciudad tiene una oferta espectacular. Desde la Isla de Shamian (???) hasta el Templo de las Seis Higueras (???), pasando por el Templo de Guangxiao, el interesantísimo Museo de Arte de Guangdong o el famoso Parque de Yuexiu (????).
Templo de Guangxiao (????)
Toda una oferta donde acercarse a la historia y cultura de esta ciudad, que tiene otro de los museos más interesantes que he visitado nunca, el de la Tumba Yue del Sur (????). Sólo por echar un vistazo a este museo merece la pena acercarse a Guangzhou. En él se encuentra la tumba del emperador Wen, uno de los gobernantes en la zona (se le llamaba reino Yue) durante la dinastía Han occidental (206 a.C. – 8 d. C.). En el museo se puede ver el lugar exacto donde estaba enterrado, junto a sus cocineros, algunos objetos de su vida cotidiana y sus concubinas. En el resto de salas adyacentes se pueden examinar los objetos que se encontraron en la tumba, entre ellos los sellos del gobernador, sus instrumentos musicales y su traje funerario de jade. Un museo muy bien estructurado y con algunas reliquias impresionantes. Un muy buen sitio para acercarse a los rituales funerarios chinos.
Tags: guangzhou, museos, parques, templos, viajes
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March 18th, 2008 at 10:10 am
Has expresado estupendamente muchas de las sensaciones y sentimientos que tengo sobre Guangzhou.
Solo se te olvida el tema de la comida: toda una institución, con miles de sitios estupendos donde probar cosas inimaginables y muy buenas. Eso sí, preferible contar con alguien que te guíe y aconseje para disfrutar de ella.
March 18th, 2008 at 10:50 am
Tienes razón!! La comida, Dios mío!!
Lo que pasa es que siempre me da mucho respeto hablar de la comida china, porque me parece tan rica y compleja que siempre tengo la impresión de que no tengo ni idea del tema.
Pero, algún día, volverán los recuerdos de la comida de Guangzhou… (dicen algunos que la mejor de toda China…)
January 22nd, 2009 at 3:05 pm
Chongqing (I): impresiones « Un tren hasta Beijing says:[...] que acabo yendo para llevar la contraria. Al igual que me pasó con Shenzhen, Guangzhou (I, II, III) o Tianjin (todas ellas ciudades supuestamente sin interés), Chongqing me encantó. No puedo [...]